Estilo

El Alfagura en la mira electrónica

Me he enterado, a través de las redes sociales, de una viral discusión --fútil hasta cierto punto-- que tiene que ver con el otorgamiento del Premio Alfaguara 2019 a Patricio Pron, escritor argentino (Rosario, 1975) por su novela “Mañana tendremos otros nombres”. Ha sido la designación más criticada en la historia de este concurso.

Hace mucho dejé de creer en los premios y en los reconocimientos: están politizados, amañados. A eso se le conoce como una cuestión extraliteraria, recurso más cercano a lo comercial, lejos de la calidad de la obra.

Los medios impresos y electrónicos han dado una muestra de la indignación que ha causado el hecho de que el Alfaguara haya recaído en Patricio Pron exhibiendo la primera plana de la novela donde aparece quince veces (en efecto, en un breve espacio) la palabra “había”. Pero no termina ahí el asunto: en la narrativa (una coloquial forma del habla) debe evitarse (simple regla de todo tallerista) la rima interna. Aparte de esos catorce “habías” aparecen ripios cercanos al “día”, “suponía”, “tenía”, etcétera.

A veces, es verdad, son gazapos inevitables hasta por un descuido en la redacción. Es genial la respuesta de José Luis Borges cuando se le interrogó el por qué no escribió nunca una novela. Su respuesta “es muy socorrido el ripio”.

Ojalá no me condenen por esto: me dispuse a contar cuántas veces aparece el concepto “había” en la primera plana de “Historia de mis putas tristes” del Nobel García Márquez y no son pocas. El lector puede confrontarlo.

No he leído el texto de Patricio Pron, me guío por la primera plana.

Esto que digo aquí ahora se debe no al asombro --no lo hay-- sino a la curiosidad que ha despertado el vasto linchamiento en las redes electrónicas.

Al inicio de esta nota escribí discusión “fútil” porque quienes lo saben y tienen la experiencia, críticos, cuentistas, novelistas y lectores, deberían estar más que enterados que los premios literarios, actualmente, son casi obsequios por razones que nada tienen que ver con “lo literario”: contubernios entre agentes, políticos y casas editoriales.

He dicho “fútil” porque nadie hará que cambien las cosas. Eso sí, atendiendo la muestra de la primera plana, a nuestro escritor le hace falta, pese a su amplio curriculum, malicia narrativa. Pero habrá quien diga, así son los irracionales linchamientos (sin haber redactado un oficio en su vida) que el autor no maneja ni el uso de las comas.

Criticable la opinión de Juan José Millás, miembro del cuestionado jurado, al definir “Mañana tendremos otros nombres” como una obra maestra del futuro.

Cierto: las redes sociales acaban, Ilustran, promueven.

Y así es: libros van, libros vienen.

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Juan Gerardo Sampedro
  • Juan Gerardo Sampedro
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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