Desde la tumba electoral en que se encuentra, el PAN no tiene claro cómo será su participación en las elecciones del año entrante en que se renovarán los 38 ayuntamientos coahuilenses y estarán en juego las diputaciones federales.
Con un misérrimo 2.29 por ciento de la preferencia electoral, reflejada en las elecciones del 7 de junio, y desde la quinta posición en que se ubican estatalmente, el otrora fuerte opositor al PRI, antes del surgimiento del Movimiento de Regeneración Nacional, da la impresión que implora una alianza con el Revolucionario Institucional, por lo menos, de cara a las siguientes elecciones, proceso que prácticamente ya está en marcha.
Los panistas, que todavía se relamen las heridas, consideran que el 7 de junio debieron ir en alianza con el tricolor, como lo hicieron en los comicios para la Gubernatura y apoyaron al hoy mandatario, Manolo Jiménez Salinas.
Al parecer, ajeno a la triste realidad que vive su partido, el diputado federal Marcelo Torres Cofiño pregona en redes sociales que “en el PAN estamos más unidos y fuertes que nunca.
Estamos listos para derrotar a Morena en 2027. ¿Lo dice en serio? Como respuesta, el diputado federal por Monclova, Theodoros Kalionchiz, dirigió este martes una carta al dirigente nacional panista, Jorge Romero, en el que comunica su salida de Acción Nacional, partido en el que militó durante doce años.
Anteriormente era priista y todo indica que volverá a las filas tricolores.
A pesar de que el año pasado la dirigencia nacional organizó un relanzamiento del PAN con la directriz de no más alianzas con los demás partidos, sino de participar en lo individual en las elecciones subsecuentes no se descarta que para las intermedias de 2027 el PRI y el PAN vayan en alianza por lo menos en determinadas entidades, de acuerdo con las circunstancias de cada caso.
Por su parte, el dirigente municipal, Sergio Lara, considera que debieron haberse aliado con el PRI en los comicios del pasado proceso para elegir diputados locales.
Debe haber una unión general de partidos para “sacar a estos destructores de la cuarta ‘trastornación´. En Coahuila la mayoría quería que hubiera alianza”.
Sin registro local, sin prerrogativas, sin presencia en el Congreso del Estado, con un Comité Directivo Estatal convertido en Delegación, con militantes pidiendo auditoría al ejercicio de la dirigente estatal, Elisa Madonado, El PAN Coahuila solo puede aspirar a llegar al 3 por ciento de la votación, lo que se antoja sumamente complicado.