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La gran sentencia

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  • Josué Becerra

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La sentencia contra Ismael El Mayo Zambada representa un hito en la justicia mundial. La condena a cadena perpetua impuesta a un narcotraficante de 75 años podría parecer incluso excesiva por su edad. Sin embargo, lo verdaderamente extraordinario es la orden de confiscar, como reparación del daño, una fortuna estimada en 15 mil millones de dólares. Ahí comienza la verdadera utopía.

¿Dónde y cómo está ese inmenso patrimonio ilícito acumulado durante más de cuatro décadas de impunidad y corrupción? Seguramente disperso entre empresas fachada, prestanombres, paraísos fiscales y una extensa red de delincuentes de cuello blanco que contribuyeron a construir el cártel más poderoso del mundo. Como una enorme madeja de estambre, desenredar esa red financiera será una tarea monumental: cada hilo conduce a decenas de nuevos cabos.

Pero apenas se anunció la intención de confiscar esa fortuna y ya comenzó la rebatinga por los miles de millones. Como dice el refrán popular: “Aún no pare la vaca y ya quieren montar el becerro”.

La carta firmada por el propio Zambada es además de una aparente reflexión con la que busca desalentar a los jóvenes de ingresar al narcotráfico, una insistente petición de extradición para evitar pasar el resto de su vida en una prisión estadunidense. En el fondo, el mensaje parece ser: “Ya me atrapaste, ya serví como símbolo de tu cruzada contra el narcotráfico; ahora permíteme cumplir mi condena en mi país”. Una solicitud difícil de aceptar y todavía más difícil de considerar compatible con una sanción verdaderamente ejemplar.

En un país como México, donde los cárteles no sólo sobreviven, sino que se fortalecen; donde muchos de sus líderes continúan operando desde prisión y las estructuras criminales se regeneran con facilidad, la justicia ejemplar sigue siendo una excepción. El combate al narcotráfico continúa sujeto a intereses políticos, diplomáticos y económicos entre naciones, donde unas consumen y otras producen o distribuyen las drogas.

Por eso resulta difícil creer que ese decomiso multimillonario llegue a concretarse en toda su dimensión. Y, aun si ocurriera, el gran negocio no desaparecerá mientras la apología del crimen organizado siga seduciendo a miles de jóvenes con la promesa de riqueza, poder e impunidad, aunque sea sólo por unas cuantas décadas.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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