Política

Héroes al fuego, gobiernos al margen

  • Columna invitada
  • Héroes al fuego, gobiernos al margen
  • Josué Becerra

En Nuevo León, la vida y el patrimonio frente al riesgo de incendios penden de un hilo: el de la inconsciencia política.

El cuerpo de Bomberos de Nuevo León es heroico, no solo por arriesgar la vida en cada siniestro, sino por hacerlo al límite de sus recursos. Su labor trasciende la vocación: es resistencia institucional. Bomberos Nuevo León opera como una Asociación de Beneficencia Pública (ABP), una figura que responde a su origen ciudadano y que busca blindarlo de la injerencia política. Para ello cuenta con un patronato encargado de gestionar donativos por diversas vías.

En 2024, su costo de operación ascendió a 115 millones de pesos. De ese monto, el 45 por ciento provino del Gobierno estatal; el resto se integró con aportaciones de municipios, empresas y sorteos.

Por eso resulta indignante evidenciar que en el Área Metropolitana del estado más industrial del país hay municipios que no aportan al sostenimiento de los bomberos. ¿Quiénes son esos gobiernos municipales que escudados en disputas financieras con el Estado eluden su responsabilidad? El director operativo prefirió no exhibirlos –“no se trata de quemarlos”, dijo–, sería irónico.

Lo que se busca no es señalar, sino generar conciencia. Somos una metrópoli en expansión acelerada, con indicadores de desarrollo que presumen los edificios más altos de Latinoamérica, la proliferación de parques industriales y el crecimiento de nuevos fraccionamientos. Sin embargo, la capacidad de respuesta ante emergencias permanece prácticamente igual.

Ese desfase es alarmante. A mayor crecimiento debería corresponder una mayor infraestructura: más estaciones, más personal, mejor equipamiento. No incrementarla no sólo pone en riesgo a los bomberos, sometidos a jornadas extenuantes, sino también a la población, por el impacto directo en los tiempos de respuesta.

La urgencia es clara. Los municipios que ya cuentan con estaciones deben cumplir, sin excusas, con su mantenimiento. Aquellos con mayor incidencia de incendios tendrían que destinar partidas especiales. Y el problema no es estacional: a partir del segundo bimestre del año, los siniestros aumentan de manera sostenida.

Entonces todos recordamos a los bomberos. Pero ellos están ahí siempre: todos los días, las 24 horas.

Lo único que piden es empatía. Y no es demasiado, tratándose de nuestra propia seguridad. Porque, en los hechos, ellos han demostrado estar más dispuestos que muchas voluntades políticas.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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