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Lunes , 22.04.2019 / 05:52 Hoy

Cartas oceánicas

Vela: el mejor intérprete de la MLS

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo

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A Carlos Vela le faltaban pasiones y le sobraban responsabilidades, pasteurizó su juego y encontró en LAFC una forma divertida de interpretar su profesión. Etiquetado como hereje por una corriente que cree que el futbol solo puede expresarse desde el delirio o el sufrimiento, el delantero mexicano ahora es más feliz. Sobran factores para entender el éxito de la MLS, una Liga que adaptó el soccer a un mercado donde la NFL, NBA y MLB, dominan las emociones del aficionado acostumbrado a consumir deporte de una forma poco habitual para el mundo del futbol.

En Estados Unidos el fanático saborea, olfatea, toca, come, bebe, compra, vende, regala, habla, escucha, y se relaciona con sus equipos haciendo click. Entiende el show y los negocios como complementos naturales del juego: nada sobra, todo suma. Vistos como producto, los clubes de la MLS orientaron un deporte costumbrista a partir de valores intangibles como la pasión y la identidad, para desarrollarlo en función de valores tangibles como el precio, el empaque, la etiqueta o el diseño de una marca. En ese proceso comercial, paralelo al progreso deportivo, ninguna Liga de futbol experimentó un crecimiento tan acelerado como la MLS, convirtiéndose en un sistema de referencia para los viejos, pero consistentes modelos europeos, basados todavía en aquellos principios que sigue estimando el futbol como principales palancas de crecimiento: tradición y triunfos.

Bajo este esquema, sometido al poder histórico y al poder económico, patrimonios cada vez más sólidos en el ámbito de los clubes denominados grandes, es muy difícil que otros equipos crezcan. Mientras la vanguardista MLS se preocupa por construir marcas, el futbol bien añejado sigue peleando por imponer sus heráldicas con un régimen imperial. Ir a la guerra con el escudo del United, el Madrid o la Juventus, garantiza que la antigua liturgia del futbol, con cantos gregorianos en las tribunas, parezca intocable. La nueva forma de interpretar el soccer propuesta por el mercado estadunidense, no termina de convencer a este secular deporte. No sabemos disfrutar a Carlos Vela, el mejor jugador de la MLS, porque seguimos viendo el futbol como una religión impuesta.

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