Antes de mandar a pausa con el triunfador de la Plaza México parado junto al cámara dos entre Jaramillo y Díaz de León, y todavía con la sangre del toro sobre la taleguilla, DEPORTV presentaba en retahíla los goles, resultados y grupos de la Segunda División.
El material era auténtico, como todo en aquel decano de la televisión que producía deportes con lápiz, papel y tijeras, un rollo de masking tape, cien metros de cable, tres pares de cojones y mucha vocación.
A pesar de las carencias, el futbol más sencillo era parte de la liturgia dominical. Joserra y Orvañanos arrancaban con imágenes de los equipos más cercanos al D.F; empezando por los huleros del SUOO, que alineaban al Sindicato Único de Obreros Organizados auspiciado por una llantera en Cuautitlán. En cierto orden geográfico seguían: Texcoco, Pachuca, Tulancingo, Necaxa, Oaxtepec, Zacatepec, Cobras de Querétaro, Salamanca, Irapuato, La Piedad y Zamora. La frontera occidental de goles se colocaba en Bachilleres, Jalisco, Tecomán, Colima y Tepic. Los goles del sur se terminaban en el Pirata, porque de Poza Rica y Córdoba casi nunca aparecían.
Tampoco los del norte anotados en Tamaulipas, Saltillo y La Laguna. Pasaban los goles cuando llegaban a tiempo las cintas de video embobinadas en cartuchos del tamaño de una caja de pizza familiar. Los resúmenes del viernes se enviaban por ADO, los del sábado iban de aventón, y para tener los del domingo se hacían relevos entre camarógrafos de primera y segunda parte. Si caía algún gol en los 45 minutos iniciales, salían corriendo con la cinta dejando el partido en manos del relevista que, enlataba la bobina sustituta llevándola a Canal 13.
La sección de Segunda División finalizaba con un enlace de Beto Fabris y el interventor de Segob al edificio de Pronósticos Deportivos en Av. Insurgentes Sur, entre Actipan y Algeciras; y DEPORTV terminaba con orejas y rabo al pie del Ajusco.