Históricamente, Estados Unidos ha enfrentado un profundo dilema legal, político y moral en el tema de la pena de muerte. Para los defensores, que son mayoría en ese país, es un poderoso elemento disuasorio ante actos criminales cruentos.
Para los activistas de derechos humanos es una práctica excesiva y muchas veces injusta, sobre todo porque abundan las disparidades raciales y socioeconómicas en la aplicación de este método punitivo.
No existe una fecha exacta que señale la aprobación de la pena de muerte en Estados Unidos. Hay registros, sin embargo, que muestran su aplicación incluso antes de la creación de esa nación, pues en las colonias británicas se ejecutaban personas. Lo que es un hecho es que después de la Independencia, el primer Congreso federal aprobó en 1790 la primera legislación federal de delitos, que incluía la pena de muerte para delitos como la traición, el asesinato y la piratería.
Si bien el fusilamiento y la horca figuran entre los métodos de ejecución estadunidense, es la silla eléctrica la que aún lanza sus chispas en la mentalidad de Occidente.
De acuerdo con los registros, correspondió al señor William Kemmler inaugurar la silla eléctrica el 6 de agosto de 1890 en la ciudad de Nueva York. ¿Cuál fue el delito? Matar a su amante.
En cuanto al primer asesino serial ejecutado en una, los registros señalan que fue Norman Roye, quien falleció en la prisión Sing Sing, Nueva York, el 19 de enero de 1956 por haber asesinado a tres mujeres.
Sin embargo, no se puede obviar la figura del abuelo caníbal Albert Fish, El hombre lobo de Wysteria, quien presuntamente abusó y asesinó a más de 100 niños, aunque las autoridades sospecharon que sólo se trató de nueve homicidios. De cualquier forma, el 16 de enero de 1936, en la correccional de Sing Sing, Fish se ajustó el casco que corona la silla eléctrica a las 11:06 de la noche y fue declarado muerto tres minutos después. Tenía 65 años.
El asesino serial de mayor notoriedad que ha reposado en ella posiblemente sea el camaleónico Ted Bundy, quien fue ejecutado el 24 de enero de 1989 en Bradford, Florida. Antes de salir caminando de su celda hacia la muerte, confesó haber acabado con la vida de más de 30 mujeres.