En 2014, Catrina McGhaw rentó una casa de campo en el Condado del Norte, en San Luis Misuri. La mujer estaba feliz porque el precio que debía cubrir mensualmente era una ganga: 810 dólares.
Todo iba bien hasta que uno de los familiares de McGhaw le dijo que viera un documental de la cadena A&E donde aparecía no solo el inmueble que estaba rentando, sino también uno de los propietarios: Maury Travis.
La señora McGhaw quedó horrorizada al enterarse de que la casa en cuestión fue utilizada por Travis como una cámara de tortura en la que murieron al menos dos mujeres. El número exacto de víctimas mortales de Travis nunca se sabrá, pues se suicidó en 2002 cuando estaba bajo la custodia del condado de San Luis.
Al enterarse de que la casa que ocupaba fue donde Travis grabó varios de sus crímenes, McGhaw acudió con la dueña de la propiedad para deshacer el contrato, pero resulta que la mujer poco amigable era la madre de Travis.
La historia tuvo un final feliz después de que la Autoridad de Vivienda de San Luis Misuri intervino en favor de McGhaw para que esta pudiera romper el contrato.
Por supuesto, Maury Travis no ha sido el único asesino que ha creado un “ambiente controlado” para cometer con toda calma sus atrocidades.
En Estados Unidos son innumerables los predadores que poseen propiedades con sótanos que se convierten en mazmorras de castigo para las personas que tuvieron la mala fortuna de ser elegidas por un homicida para desplegar sus rituales.
Y, cuando este tipo de criminal no encuentra un inmueble con las características arquitectónicas de su completa satisfacción, qué caray, manda a hacer las adecuaciones necesarias que dicta su imaginación.
Uno de los primeros ogros que construyó el entorno arquitectónico que siempre soñó fue el Dr. Henry Howard Holmes. En un lapso de casi 10 años, el individuo levantó en la ciudad de Illinois, Chicago, una edificación que incluía túneles, laberintos, cámaras de tortura, trampas e incluso cámaras de gas.
Se especula que entre 1891 y 1894, Holmes asesinó a unas 200 personas. Las autoridades solo pudieron comprobar que el presunto médico acabó con la vida de 27 víctimas, por lo que fue colgado en 1896.
Al igual que Maury Travis, el sádico David Parker Ray murió de un ataque al corazón el 28 de mayo de 2002 antes de confesar el número exacto de mujeres a las que mató, aunque la policía de Nuevo México Arizona considera que fueron más de 40.
Se estima que Parker Ray invirtió más de 100 mil dólares en la remodelación de la “Caja de Juguetes”, un inmueble en el que la policía descubrió látigos, cadenas, poleas, correas, abrazaderas, separadores de piernas, y material quirúrgico como bisturíes y sierras, además de videos que registraron parte de las atrocidades cometidas por Parker y su sociedad.
Asimismo, las autoridades recobraron de la casa-mazmorra una especie de ataúd donde Parker Ray inmovilizaba a sus víctimas para torturarlas a placer, amén de fórceps, cuchillos, un estetoscopio, aceite para niños y un cráneo humano que servía como candelabro.
Amos de mazmorras también fueron Gary Heidnik, Leonard Lake y Charles Ng, Linda Ann Weston, Peter Tobin, Marc Dutroux y Fred y Rosemary West, entre muchos otros.
operamundi@gmail.com
www.twitter.com/compalobo