• Regístrate
Estás leyendo: Identifican al "Destripador Enfermo" de Connecticut
Comparte esta noticia
Martes , 19.03.2019 / 09:47 Hoy

Vidas Ejemplares

Identifican al "Destripador Enfermo" de Connecticut

José Luis Durán King

Publicidad
Publicidad

En mayo pasado escribí en este espacio semanal ("Una plaza comercial con cementerio clandestino") que todo indicaba que Estados Unidos enfrentaba un nuevo caso de asesinato serial, esta vez en el estado de Connecticut, en la región de Nueva Inglaterra, después de que la policía local rescató cuatro cadáveres, correspondientes a igual número de mujeres, en la parte posterior de una plaza comercial ubicada en el número 593 de Hartford Road, donde en 2007 un cazador encontró otros tres cuerpos.

Después de que las víctimas fueron identificadas, la policía informó que las mujeres tenían antecedentes de consumo de drogas y eran clientes de centros nocturnos, donde se creía que fueron contactadas por el homicida.

Señalé en ese artículo que la policía en un principio declinó proporcionar el nombre del que consideraban el principal sospechoso de los homicidios, aunque la presión social hizo su trabajo y obligó a que la discreción oficial quedara para otra ocasión, proporcionado el nombre de William Devin Howell, de 45 años, quien purga una condena de 15 años en la Institución Correccional Garner por el homicidio de Nilsa Arizmendi, de 33 años, que desapareció en 2003.

Fue, precisamente, en el interior de la mencionada correccional donde Howell pecó de confianza con su compañero de celda, narrándole pormenorizadamente los ilícitos que cometió. No pasó mucho tiempo para que las autoridades de la prisión conocieran la historia completa y los crímenes del hasta entonces sospechoso.

Howell señaló que en 2003 contactó a una mujer en un bar. La invitó a que fueran a divertirse en otro lugar. No llegaron muy lejos: la víctima fue violada por Howell en el interior de su camioneta. Para que no lo denunciara, el individuo decidió matar a la mujer.

"Solo que ella no se quería morir". Como el estrangulamiento no funcionó, Howell sacó un martillo que traía debajo del asiento, asestándole un golpe con tal fuerza que desprendió la mandíbula de su acompañante.

Durante dos semanas, el asesino viajó a distintos lugares acompañado por el cadáver amortajado con cinta, al que llamaba "mi nena". Sabía que debía deshacerse del cuerpo, pero no lo enterró de inmediato porque en esa temporada "hacía mucho frío".

Cuando el clima mejoró, Howell cortó las falanges de las manos, mutiló el cuerpo y esparció las partes en la zona donde se asienta el centro comercial.

Howell, quien se autodenomina El Destripador Enfermo, confesó a su compañero que el área en la que enterró los cuerpos la llama "mi jardín". Añadió que en 2003 mató a siete mujeres en un lapso de seis meses.

Indicó que pensaba atravesar Estados Unidos para continuar su matanza, sueño que no cumplió debido a que lo detuvieron. Cuando el compañero de celda le preguntó por qué mataba, Howell respondió: "Había un monstruo dentro de mí que simplemente salía".

Después de que un cazador tropezó con uno de los cuerpos, la policía hizo su trabajo y rescató tres cadáveres de la zona boscosa; los cuatro restantes fueron hallados en abril de este año.

Howell no ha mostrado remordimiento por los crímenes que cometió y considera que las prostitutas "sabían que podían morir debido al estilo de vida que llevaban".

La zona en que Howell enterró los cuerpos de sus víctimas fue utilizada para el mismo propósito por Michael Ross, quien entre 1981 y 1984 asesinó a ocho mujeres de entre 14 y 25 años.

La misma locación fue explotada por Robert Honsch, que en 1995 asesinó a su esposa y a su hija adolescente, Elizabeth, cuyo cuerpo fue hallado en la parte trasera de la plaza comercial; una semana después la policía rescató el cadáver de la madre, Maria Honsch, que se encontraba no muy lejos de la tumba de su hija.

operamundi@gmail.com
www.twitter.com/compalobo

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.