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Viernes , 19.04.2019 / 08:04 Hoy

Carta de Esmógico City

Un melancólico tecleo del cronista en el final del año 2016

José de la Colina

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Todo acaba por llegar y ya llegaron los días en que una buena o quizá solamente una vasta parte de los ciudadanos de Esmógico City, fatigada por sus labores y por la misma rutina de dificultades de nuestra (¿nuestra?) desmadrosa ciudad capital, salió hacia paisajes foráneos, playeros o boscosos o aldeanos que utópica o realmente son ricos en bellezas naturales y en diversas gastronomías o en inhabituales entretenimientos que la propaganda turistera promete a todo color en grandes planas o pantallas.

Y el cronista, que es un común y modesto ciudadano como millones de los de Esmógico City, quisiera también dedicarse al "dolce far niente" y al regocijo o a la dizque alegre nostalgia de la semana navideña, pero sus problemas económicos (que son los más duros, porque atañen al cuerpo, mientras que los del espíritu serían de indolora fantasmalidad si no hubiese cuerpo), le obligan a seguir en la talacha tecleando artículos, labor que, por otra parte le gusta y hasta lo entusiasma, pues ser escritor (y hasta mero "escribidor") es, de todas sus actividades, la que más le agrada, la que lo apasiona, porque, a su juicio es la que le confiere alguna razón de ser y un cierto porcentaje de identidad en un mundo en que es obligatorio y hasta gozoso tener algo de esas dos condiciones.

Así que el cronista, aun dentro de su habitual melancolía de fin de año, pues la fecha se abre a todas las nostalgias, de los ocho a los 80 años (y el cronista ya pasó ese segundo número), manifiesta su gusto de estar como quien dice "vivito y tecleando", y, a través del tecleo, desear a sus lectores, y a la humanidad entera, menos a Donald Trump y secuaces, una total felicidad en 2017 y todos los que vengan (si han de venir, pues el tal trompetero Trump cualquier día de tal año, en encabronamiento por ser tan solo un 90 por ciento, dueño del mundo, podría apretar el botoncito ese, ya ustedes saben, el del desmadre atómico, al cual se dice que tiene derecho).

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