Entre católicos, a partir del 10 de enero, se ha terminado el ciclo litúrgico de la Navidad y la nueva ruta cristiana indica que ahora vamos por el conocimiento, la reflexión y la meditación de lo que es el Reino de Dios, según el Evangelio de San Mateo.
Es tiempo de catequesis bíblica, científica, asimilada según distintas metodologías.
Según la Conferencia Episcopal Mexicana, la principal catequesis es la de adultos; pero según la práctica del pueblo, esa es para niños que se preparan para la Primera Comunión, para que entonces los papás les compren su uniforme, los padrinos ya saben y todos juntos paguen la fiesta.
Y lo que sigue es correr por los caminos de la vida.
Pero la catequesis debe preparar para la vida que no termina con el tiempo de la infancia. Es toda la vida.
Por tal razón, los adultos son los principales destinatarios tanto para recibir catequesis, de acuerdo con su edad, como para apoyar a los niños y sus escuelas catequísticas, en el entendido que llegarán a grades y seguirán en la catequesis continuación de la infancia.
Si no hay una catequesis adecuada a cada edad, entonces aparecen las deformaciones religiosas hasta inventarse santos que no son verdaderos.
Los templos se vacían y hay afluencia cuando se celebra algún Sacramento con características de mercado, escogiendo para esto el templo más bonito y música cara.
Dicen los obispos: “La evangelización y la catequesis deben orientar sus mejores agentes hacia los adultos.
Ellos son los que asumen más directamente, en la sociedad y en la Iglesia, las instancias decisivas y más favorecen o dificultan la vida comunitaria, la justicia y la fraternidad.
Es urgente que ellos hagan una opción más decisiva y coherente por el Señor y su causa, sobre pasando la fe individualista, intimista y descarnada.
Los adultos, en un proceso de profundización y vivencia de la fe en comunidad, crearán fundamentales condiciones para la educación de la fe de los niños y de los jóvenes, en familia, en la escuela, en los medios de comunicación social y en la propia comunidad eclesial” (Directorio. Episcopado brasileño, núm. 28).
Para cumplir estas tareas se ofrecen muchos recursos, como el Año Litúrgico, el método de Revisión de Vida: ver, pensar y actuar, debates, concursos, obras de teatro, discusión de películas, etc.
Lo cierto es que no hay que dejar de cumplir esta tarea, sobre todo cuando alborotan al mundo, Trump.
Narcotráfico y tanta tonteras que no entendemos, pero una catequesis bien dada, nos da luz.