Es un hecho innegable. El desempeño de un gobierno se mide por los resultados que entrega, y en ese sentido, a pesar de lo que faltó por hacer, México es hoy un mejor país que hace seis años.
Sin duda, como lo reconoció el presidente Enrique Peña Nieto, hubo momentos complejos que pusieron a prueba lo realizado por la administración; problemas hay muchos, sobre todo en un entorno como el nuestro, pero al final los números hablan por sí mismos: nuestra nación camina hacia escenarios de mayor desarrollo y crecimiento para sus habitantes.
En primer lugar, hay que reconocer que, en materia de inversión y empleo, lo hecho en estos seis años ha roto récords y ha permitido incluir a un número nunca antes visto de personas al mercado laboral.
A finales de julio de este año, se habían generado ya más de 3.7 millones de plazas formales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, 1.4 millones más que todo lo alcanzado entre 2006 y 2012.
Del mismo modo, la Inversión Extranjera Directa ha superado la barrera de los 193 mil millones de dólares, 25 por ciento superior a lo que se logró en la administración anterior.
En otro rubro, quizá no tengamos otra reforma que haya impactado la vida de las y los mexicanos de manera más directa que la realizada en telecomunicaciones.
En estos años, el número de usuarios de internet aumentó en más de 30 millones, mientras que las suscripciones de banda ancha móvil se triplicaron.
Fundamentalmente, en un hecho que ha beneficiado a todos, los precios en la telefonía móvil han caído 43 por ciento desde la puesta en marcha de este importante cambio estructural.
Asimismo, como nunca antes, México ha afianzado su liderazgo en la arena internacional y participa activamente en importantes acuerdos que buscan privilegiar la paz y sustentabilidad en el planeta.
No solamente fuimos uno de los primeros países en implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, sino que, además, impulsamos con decisión el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.
Finalmente, en lo social, el salario mínimo recuperó su poder adquisitivo en 17 por ciento respecto a los seis años previos, el mayor aumento de los últimos 42 años.
Este hecho, al final, repercutió positivamente en la evolución de las carencias sociales y la pobreza.
Mientras que dichas carencias que mide el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social están en sus mínimos históricos, 2.2 millones de personas superaron la pobreza extrema y 1.9 millones abandonaron la pobreza extrema alimentaria, la condición que más nos lastima.
Hacia adelante, solamente la unidad y la responsabilidad, asentadas en un profundo amor por México, nos permitirán seguir sumando y superar esos problemas que todavía tenemos.
Además, en una democracia como la nuestra, debemos reconocer que las críticas deben ser elementos para fortalecer el desempeño gubernamental, y en ese sentido, la ciudadanía debe consolidarse como protagonista del monitoreo y seguimiento de los intereses nacionales.
La historia de nuestro país se seguirá escribiendo, pero a tres meses del término de la administración del presidente Peña Nieto, en diversos ámbitos y circunstancias, hoy tenemos las condiciones para forjar un futuro más próspero.