Cae la malsana pausa de hidratación mundialista y la banda dice para sus adentros: O sea, cómo le va uno a creer al Trumpzilla que ahora sí el acuerdo de paz con Irán va en serio y que ahora sí van a ser amigos, amigos, amigos de verdad, cuando vemos el trato que en Estados Unidos le están dando a la selección persa. Trump los obliga a pernoctar a Tijuana (los iraníes están tan agradecidos que produjeron un muy sentido video Lego emocionante y chido para México), a llegar a pocas horas del partido y, además, les mandaron para que los insulten grupos de iraníes nostálgicos del Sha de Irán, de la misma manera en que Krauze y la dotora Dresser son nostálgicos de los apapachos de la Dictadura Perfecta.
Lástima Margaritos, pero la encuesta De Las Heras-Demotecnia afirma que el 91% de los mexicanos no votarían por el PRIAN.
Con valentía, los jugadores de Irán se presentaron con las mochilas que simbolizan a las niñas que fallecieron por el bombardeo trumpista.
También los gringos se han manchado con la selección uruguaya, debido a las críticas del máster Bielsa a la FIFA por haber convertido el juego en un tambache de fruslerías comerciales. Un Mundial donde el “maldito” español ha estado prohibido.
Como quiera que sea, no se puede tomar en serio los supuestos regaños y advertencias que Trump le ha venido arrojando tímidamente a Satanyahu, para que no se atreva a atacar Líbano como lo ha venido haciendo cada vez que se aproxima un acuerdo de paz. Digo, los satanyahus solo quieren acabar con todo rastro de vida a su alrededor, lo han dicho innumerables veces, así que mientras tengan toda la documentación de Trump y la Isla de Epstein está muy difícil que le hagan mucho caso al pelos de elote, pues hace mucho que agarraron por su cuenta las hostilidades y ni modo que Trumpzilla vaya aplicarle a Benjamón el método venezolano.
Además, el cheeto tamaño caguama está muy resentido con Irán por haber gastado 75 mil mdd en una guerra y 300 mil mdd en la reconstrucción, para conseguir que se abriera el estrecho de Ormuz que, ya estaba abierto desde el principio. Este acuerdo es solo una pausa de hidratación para luego seguir cometiendo cochinadas e injerencismos en Irán como los que ha repartido en Perú, Bolivia y Colombia.
Para creerle al Trúmpatelas tendría que ponerse a bailar “La Chona”, mientras le explica a la Opo que las mascotas caninas no son la felicidad, que lo que le da contento es que el Mundial se haya convertido en el onanismo del elitismo.