Política

Chinito sí "quelel"

Aunque se pueden tener reticencias porque hemos visto muchas películas de Bruce Lee, oído hasta el cansancio el clásico de Cepillín (“En un bosque de la China”) y, en buena medida, porque nuestro sistema político-económico está basado en la lógica del policía chino, misterioso y pendejo, yo sí tengo la esperanza de que los chinos de Mao vengan a rescatarnos de Donald Kong, cuyas amenazas cada día están más bárbaras y barbajanescas. Ya no solo amenaza con obligarnos a pagar su muro, sino que ya piensa en usar al TLC para lograrlo. Eso o, de plano, en vez de deportar a nuestros migrantes los va a mandar a encerrar a Guantánamo y luego pedirá rescate por ellos para financiar sus mafufadas. La cosa se puso tan diabólica que ya me siento como el Viet Cong bajo el asedio de esos generales “perro-loco” (como le dicen al nuevo secretario de Defensa yanqui, seguramente por su carácter humanitario; no manches), a los que les gusta el olor del napalm por la mañana.

No sé por qué tengo la impresión de que Donaldo está preparando un desembarco como el de Bahía de Cochinos pero en Zipolite, creyendo que es la nueva Normandía con encuerados incluidos. Ya veo a los marines entrando por Reforma, pero muy atorados por una manifestación de los 400 Pueblos; o a los seals hiperentrenados teniendo serias convulsiones tras entrar por las contaminadas aguas de Caleta-Caletilla; o a los rangers y sheriffes apañados en las carreteras veracruzanas, guerrerenses, tamaulipecas y mexiquenses, por cárteles, gavillas y justicieros.

Digo, las cosas han cambiado desde la toma del Castillo de Chapultepec y la caída de los Niños Héroes. Y si ahora no nos va a apoyar ningún Batallón de San Patricio, sí podremos tener de nuestro lado a verdaderos especialistas en la coreografía del pasito Sun Tzu, en lo que vendría siendo el arte reguetonero de la guerra.

Es cierto que a los chinos no se les da la democracia sin adjetivos y que lo suyo es la onda totalitaria y autoritaria, por no hablar de sus míticas revoluciones culturales con agarre kung fu, pero qué importa si nos podemos quitar de encima la bota del Tío Sam con chuchuluco.

Además, como son los chinos, que no se andan con jaladas, y a cambio de que nos protejan de los primos del norte, vendrían a poner orden en la patria. Primero nombrarían a Zhenli Ye Gon secretario de Hacienda o presidente del Banco de México, pues él sí sabe cómo fraguar el milagro de la reproducción del billete grande. Luego mandarían capar a todos los góbers transas y atacadores, no por justicia poética sino para quedarse con el botín.

Pero no debemos espantarnos, de todos modos los mexicanos estamos acostumbrados a que nos exploten, a los salarios de miseria y a la onda policiaca.

Lo malo es que los chinos, como dice el proverbio chino, se cobran a lo chino.

Por si las dudas, yo ya encargué mi traje de China Poblana.

jairo.calixto@milenio.com

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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
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  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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