Ayer se cumplieron 31 años de que la leyenda del fútbol, Eric Cantona, le aplicara una patada voladora a los Bruce Lee a un facho que repetía consignas miserables en la grada. Lo sancionaron sin jugar 9 meses y siempre declaro que fue el mejor momento de su carrera. Él sabía perfectamente dónde se anida el huevo de la serpiente y que no se puede ser condescendiente con los fascistas porque si no terminan reclutados por el ICE y comienzan a reprimir y asesinar a quienes no le rinden culto a su dios de pies de cheto, Donald Trun.
Cantona en estos tiempos de sátrapas güeros, sería enemigo público y por lo tanto perseguido por la banda rabiosamente autoritaria y censora del Empleado Nazi del Mes, Gregorio Bovino, cuyo cerebro de rumiante lo hace sentir orgulloso de perseguir niños, maltratar ancianos y ejecutar a gente solidaria como Renee Nicole Good y Alex Petri y los que se interpongan con la dictadura de trumpista.
De las peores cosas del ICE y de los neonazis que andan rondando la Gringolandia profunda, es que andan embozados. Muy machines, muy intimidantes y muy sobraditos desde la impunidad que les da andar madreando gente enmascarados, esa vieja costumbre de los valientes kukluxklanes que andaban linchando por doquier con sus capuchones blancos. Por lo menos los camisas pardas hacían sus perradas con el rostro descubierto, no como los del ICE que andan tapaditos y protegidos por Vance, Noem, Leavitt y Trump, como hacían el Papa Juan Pablo II con el padrote Maciel, o como el PRI a Alito.
No es que me extrañe que no lo hagan porque les tiemblan las patitas, pero me parece de una torpeza superior que la Opo no guarde un poquito su propia naturaleza facha y salga a solidarizarse con los manifestantes de Minnesota y señalarle a Trump y su gabinetillo pinochetista sus atentados a vidas y libertades. En vez de perder el tiempo haciendo drama por las camionetas blindadas de la nueva Tremenda Corte (qué necesidad de los ministros, diría mi Juanga, de andar comprando esos artefactos cuando podrían andar en carritos de paletas sin blindar), los Alitos, Téllez, Ladillus y Alazrakos deberían de cuestionar tantito a Trump, aunque su deseo secreto sea que les haga un hijo.
Bueno, tampoco se trata de que hagan el ridi como la Micha que de pronto se descubrió decepcionada por Donald Trump. O sea, lo facho se le veía desde su programa El aprendiz. Al rato dirá que el tío Pinchi le ha decepcionado porque ya le va a pagar su deuda al SAT.
¡Aguas, ahí viene Cantona!