A pesar de que siempre se dice que desde su origen, México tuvo un sistema presidencialista, es decir, el poder concentrado en una persona, en la realidad y tomando en cuenta archivos históricos, existió un triunvirato, un poder ejecutivo encabezado por varias personas.
Gran parte de los historiadores quieren resumir la historia de México a partir de un sistema presidencialista, sin embargo, en algún momento el país tuvo el llamado Supremo Poder Ejecutivo que estuvo encabezado por ministros.
La idea surgió hace más de 200 años y no está por demás, retomarla en nuestros tiempos porque podría ser una solución a los excesos cometidos por una sola persona.
Las investigaciones de Israel Arroyo, académico de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) revelan que el 31 de marzo de 1823 comenzó a operar el Triunvirato, también conocido como el Supremo Poder Ejecutivo.
El poder colegiado trabajó hasta el 10 de octubre de 1824, es decir, durante 18 meses y 10 días aunque casi nadie lo sepa o no aparezca en la historia oficial del país.
El Supremo Poder Ejecutivo de la Nación Mexicana fungió como poder Ejecutivo entre la caída del Primer Imperio Mexicano y la conformación de la Primera República Federal. De alguna forma, el Triunvirato comenzó a definir el futuro de la nación mexicana.
El Supremo Poder Ejecutivo contó con ministros: Lucas Alamán en Relaciones Exteriores; Francisco Arrillaga, en Hacienda; Pedro de la Llave, en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y José Ignacio García Illueca en la cartera de Guerra. Este último, murió al poco tiempo y ocupó su lugar José Joaquín Herrera.
El Ejecutivo colegiado comenzó a suprimir las capitanías generales establecidas por el emperador, sustituyéndolas por comandancias militares. Se liberó a los presos políticos y fueron declaradas nulas diversas disposiciones y órganos creados durante el breve reinado de Agustín I.
El Supremo Poder Ejecutivo fue el encargado de pedir la salida del país del ex emperador Agustín de Iturbide, a quien se le concedió una pensión anual de 25 mil pesos, con la condición de que estableciera su residencia en Italia.
No está por demás mencionar que las pensiones a los ex titulares del poder ejecutivo no son nuevas. Los resultados del gobierno colegiado se comenzaban a dar, pero por cuestiones del destino, después del triunvirato se optó por el sistema presidencialista.
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