Espectáculos

Miedo come todo… sueños al vuelo

¡Lo más sorprendente y maravilloso es lograr tanto con tan poco!

Escucho la frase pronunciada al vuelo por una joven espectadora al salir del teatro Orientación y pienso que coincido plenamente con ella.

Es sábado al mediodía, un horario habitualmente de teatro para niños. Con esas expectativas llego a la sala, ubicada a espaldas del Auditorio Nacional; sin embargo, la fila con sana distancia que se forma para poder acceder está conformada principalmente por jóvenes veinteañeros.

Por los protocolos sanitarios entramos directamente a la sala, que se llena al 50 por ciento permitido en estos momentos. De entrada, pienso, ¡un exitazo!, no cabe duda.

El único intérprete en la puesta en escena, una especie de mimo, deambula en los pasillos del teatro y finalmente sube al escenario, donde lo recibe una pila de cajones de madera pintados de blanco, a los que se sumarán durante los siguientes 50 minutos unos cuantos elementos más, todos simples, cotidianos, nada espectaculares.

Se trata de la puesta en escena Miedo come todo… sueños al vuelo, que resultó ganadora de la Muestra Estatal de Teatro Rafael Solana en Tampico, Tamaulipas, en la categoría “dirigida a primeras infancias”, y que, sin embargo, a juzgar por la función que me tocó vivir, cautiva (muchísimo), a una muy amplia gama de público.

Miedo como todo… sueños al vuelo es resultado de la colaboración entre Alejandro Chávez Flores y Fernando Leija Flores, y es un montaje acorde a los valores y carácter específico de la Red Latinoamericana para los Primeros Años Vincular, conformada por compañías de México, Chile, Argentina y Brasil.

Los artistas y compañías que integran esta red comparten el interés de crear propuestas escénicas de calidad profesional para infantes en los primeros años, de manera responsable y comprometida, a partir del respeto y la sensibilidad para con el público.

En esta puesta en escena convergen diversos lenguajes escénicos: danza contemporánea, el teatro físico y el clown; y que apoyada por la escenografía, busca entablar un diálogo con las primeras infancias.

En el publico había --a ojo de buen cubero-- una decena de niños, 50 jóvenes, y otros 40 o 50 adultos; y todos estuvimos fascinados con el trabajo interpretativo de Fernando Leija, quien además es su propio director, y que cautiva, divierte, emociona, y mantiene alerta a todos los espectadores.

La premisa central de la obra es decirle no al miedo, pues se puede volver paralizante, y dejar los sueños volar. El personaje protagónico se verá decidido a vencer el miedo a lo desconocido y deberá enfrentarse a una enigmática torre conformada por cajas de madera.

Por medio de un despliegue escénico corporal, en conjunción con la escenografía, este personaje alentará a las y los pequeños espectadores a explorar y jugar, al tiempo que descubre todas las posibilidades y sorpresas que se encuentran en esta torre de cajas de madera.

La obra continúa su temporada los sábados y domingos a las 12:30 h, hasta al 1 de agosto, en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque.


Hugo Hernández


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