“He aquí el futuro del teatro musical de nuestro país”, subrayó el productor ejecutivo de Matilda, Guillermo Wiechers, al término de la función de estreno, al presentar al elenco infantil de este musical. Y sí, al verlos en escena, no cabe duda de su talento, su entrega, su preparación… por lo que es lógico suponer que a muchos de ellos les espera un porvenir muy promisorio en el ámbito artístico.
La anécdota de Matilda es tan fascinante como la historia de este relato, desde que en 1988 vio la luz en la novela escrita por Roald Dahl, con ilustraciones de Quentin Blake, que se convirtió en best seller mundial.
La trama es aparentemente simple: una pequeña niña, quien tiene altísimas capacidades intelectuales, forma parte de una familia toda banalidad, que no sólo no la valora, sino que incluso la maltrata y menosprecia. Al ingresar a la escuela, Matilda conoce al terror de la misma, la directora Tronchatoro; y a la magnífica maestra, la señorita Miel, entonces…
Tal fue el éxito de la publicación que ocho años después se adaptó al cine, en una entrañable película dirigida por Danny DeVito, y protagonizada por Mara Wilson. Casi tres lustros después, en 2010, la Royal Shakespeare Company estrenó el musical teatral, que ganó siete premios Oliver, incluyendo Mejor Nuevo Musical, en ese momento, la mayor cantidad de tales premios jamás ganados por un solo espectáculo; y luego, al llegar a Broadway, el montaje obtuvo cinco premios Tony.
Hace apenas cuatro años se realizó la versión cinematográfica de dicho musical, que recibió buenas críticas.
Lo más curioso es que en ninguna de las adaptaciones, se ha intentado siquiera modificar el título, lo cual es poco frecuente en el mundo cinematográfico. Y me resulta curioso porque Matilda se ha convertido ya en un personaje prototípico: una niña valiosa y responsable frente a una familia absolutamente monetarizada y sumergida en el mundo baladí de hoy.
Hago este recuento porque los pequeños actores que integran el elenco de la puesta en escena, tal y como hoy lo subrayó Guillermo Wiechers, son una muestra contundente de que pese al horripilante mundo en el hoy vivimos, aún hay esperanza de generar belleza.
El libreto del musical es de Dennis Kelly, la música y las letras son de Tim Minchin, que han creado una historia que conjuga el amor por los libros (tema esencial desde la novela original), con la fantasía y la fraternidad infantil, la crítica a la obsesión por lo material y la banalidad en la que viven millones de personas.
La dirección del actual montaje que se presenta en el teatro 1 del Centro Cultural ubicado en Cuauhtémoc y Puebla, es de Nick Evans, quien junto con Armando Reyes, responsable del diseño de producción y la dirección artística, han creado un montaje que mezcla lo escénico con el video, que es pieza clave de los múltiples espacios en que sucede la acción.
El equipo creativo lo completan Chistian Peralta (dirección musical); Jorge Ferrari y Andrea Mercado (escenografía); Maxi Vecco (video); Carmelo Segura (coreografía); Bernardo Vázquez y Maricel Gallur (vestuario); Gastón Forti (iluminación); Gastón Briski (audio); Eva Padrón (montaje y dirección vocal) y Anabel Dueñas (adaptación). Todos bajo la producción general de Alejandro Gou.
Desde que Matilda llegó al teatro, el personaje de Tronchatoro ha sido interpretado por un hombre, responsabilidad que aquí recae en Jaime Camil, quien regresa al teatro luego de años de ausencia; María Elisa Gallegos y Gloria Aura alternan como la Señorita Miel. Me tocó ver a María Elisa, ¡estupenda!; Ricardo Margaleff y Verónica Jaspeado son los “terribles” padres de Matilda y Gisela Sehedi da vida a la curiosa bibliotecaria.
Rafaella, Emilia y Elena son las niñas que interpretan el nada fácil rol protagónico. Me tocó ver a Emilia, quien lo hace excelentemente bien. La muy popular Lara Campos es la artista invitada en algunas funciones.
Y aplauso de pie para el potente ensamble, que integran a una veintena de jóvenes talentos, quienes han mostrado una y otra vez su preparación, talento y entrega. Entre ellos están María Perroni Garza, Humberto Mont, Andrés Elvira, José Manuel Gallegos y Vanessa Bravo.
En el programa de mano sólo aparecen sus nombres de pila. Espero no equivocarme, pero creo que en la función que vi estaban Regina, Julieta, Carlos, Oswaldo y Jerónimo. Bravo a cada uno. Excelentes todos; como seguramente lo están cada uno de los 42 niños que integran el elenco infantil, que son una prueba contundente de que las nuevas generaciones de intérpretes del teatro musical, tienen TODO para encabezar éste y otros muchos montajes.
Cierto; ¡he aquí una nueva y muy potente generación de intérpretes para el teatro musical!