Espectáculos

CNT: temporada muy activa

Una buena y una mala, como dicen los clásicos. Empiezo por la mala: esta semana cierran los montajes que tiene en cartelera la Compañía Nacional de Teatro (CNT); la buena es que son puestas en escena de su repertorio permanente, por lo que más tarde o más temprano (ojalá sea temprano) habrá oportunidad de verlas.

Voy, una por una.

Con Electra se cierra el Proyecto Espiral, que forma parte del Repertorio Universal de la CNT, y que es un acercamiento al origen mismo del teatro: la tragedia griega.

La traducción, adaptación y dirección de esta propuesta es de Esther André González, quien a partir del texto del gran Sófocles ofrece una puesta en escena intensa, conmovedora, clásica y contemporánea a un mismo tiempo.

Como bien se explica en el programa de mano “La obra es una obra de mujeres, pero defiende valores patriarcales. En el fondo son los hombres quienes dominan la escena sin que sea necesaria su presencia”.

Y profundiza al subrayar la vigencia del texto: “Sófocles es nuestro contemporáneo, antes como hoy la infidelidad intrafamiliar no es igualitaria. La obra desarrolla el cruel espectáculo del derecho formal enfrentado al derecho a la existencia”.

La puesta en escena es realmente hermosa, gracias al talento del equipo creativo integrado por Jorge Kuri (escenografía e iluminación); Kristos Konstantellos (vestuario y máscaras): Nadia Lartigue y Netty Radvanyi (movimiento); Yurief Nieves y Kiara Konstantellos (sonoro); Alberto Santiago (creación y ejecución de música en vivo); Medín Villatoro (combate escénico).

Y sí, es una obra de mujeres en el que brilla el excelente trabajo de Nara Pech como Electra; y Muriel Ricard dando vida a Clitemnestra. Ambas estupendas.

Espero que Electra, junto con sus dos montajes antecesores, regresen pronto a cartelera en la hermosa Sala Héctor Mendoza, sede de la CNT.

Lejos de ahí, en el Centro Cultural del Bosque, la CNT termina por ahora su residencia, cerrando tres montajes: El diccionario, Misantropías y La mañana debe seguir gris.

De El diccionario escribí esto hace algunos meses:

Para quienes aman las palabras, el nombre de María Moliner es de sobra conocido, pues se trata de la mujer que se echó a cuestas la titánica labor de escribir El diccionario del uso del español, a lo largo de 15 años de trabajo continuo.

Escrita por Manuel Calzada Pérez y dirigida por Enrique Singer, esta puesta en escena es de esos montajes que te atrapan desde el minuto uno y no te sueltan hasta hora y media después, en la que has reído, llorado, pensado, vibrado, sentido miedo, coraje, indignación, ternura...

El texto es de una brillantez que hace justicia a cada palabra y el montaje es realmente estupendo, encabezado por Luisa Huertas, soberbia como siempre.

Una vez más Aura Caraza y Atenea Chávez entregan uno de sus grandes, brillantísimas creaciones escenográficas, que de verdad suma (como pocas veces) a lo que cuenta la trama. Bravo a ambas; y lo mismo para Víctor Zapatero (iluminación) Estela Fagoaga (vestuario), Antonio Fernández (música original), Maricela Estrada (maquillaje y peinados)…

Y una ovación de pie para el elenco: Óscar Narváez, Arturo Ríos Roldán Ramírez, geniales los tres; y ovación de pie (como la que le brinda el público al final de cada función) a Luis Huertas.

Misantropías es un montaje genial de teatro dentro del teatro, que tiene como base la figura inmortal de Moliere y una de sus grandes comedias: El misántropo.

Misantropías es un homenaje de la CNT al maestro Héctor Mendoza, dirigida por otro grande de la escena, Luis de Tavira, otrora cabeza de la CNT.

Misantropías, subrayó su autor, es una “comedia sobre dos temas molierescos en un acto dividido arbitrariamente en dos partes”, y cuenta con un equipo creativo que ha hecho un trabajo maravilloso: dirección adjunta de Antonio Salinas y asistencia de dirección de Jorge Valdivia; diseños de iluminación y escenografía de Jesús Hernández; vestuario de Jerildy Bosch; maquillaje y peinados de Maricela Estrada.

Y bravo el elenco, soberbio, conformado por Luis Rábago, Octavia Popesku, Arturo Beristain, Marissa Saaavedra, Roldán Ramírez, Estefanía Norato, Georgina Arreola; y también los bailarines Sebastián Rivera, Jesús Camacho, Frida Castell y Estefanía González; y los músicos en escena Sebastián Espinosa Carrasco y Elvira Marzal.

Y finalmente, la CNT presenta La mañana debe seguir gris, escrita por Sandra Félix y Angélica Amparán Román y dirección de la primera.

Basada en la novela homónima de Silvia Molina, la obra cuenta la historia del romance transcurrido entre una joven mexicana (Ella) y un poeta (José Carlos Becerra) en Londres, entre 1969 y 1970. Toca temas que van desde el sentido de pertenencia y la añoranza a la patria, hasta el despertar sexual, la soledad y el autodescubrimiento, en un contexto marcado por una tensión entre el conservadurismo de la sociedad y la rebeldía de la juventud tras el movimiento estudiantil del 68.

El reparto lo integran Roldán Ramírez, estupendo como siempre; Estefanía Estrada, Miguel Cooper y Dulce Mariel.

Bravo a estos cuatro montajes, maravillosos todos, ojalá pronto los veamos nuevamente en temporada.


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Hugo Hernández
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