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Domingo , 24.03.2019 / 14:11 Hoy

Doble mirada

Fines y medios

Guillermo Valdés Castellanos

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La polarización entre la mayoría que aprueba a Andrés Manuel López Obrador y la minoría que lo critica no está en los fines propuestos por el Presidente. ¿Quién no quiere un país libre de corrupción; con menores desigualdades y sin violencia? La discrepancia está en los medios para conseguirlos. Mientras que AMLO cree firmemente que al final de su sexenio México será como lo ha prometido, sus críticos argumentamos que el resultado será contraproducente y hasta contradictorio. He aquí cuatro de esas profundas discrepancias entre fines y medios.

1. Democracia versus autoritarismo. La concentración de poder en el Presidente es evidente. El debilitamiento —esperemos que más adelante no sea desmantelamiento— de los contrapesos institucionales es considerado como algo útil y necesario para evitar obstáculos y demoras en la prisa por cambiar las cosas. El riesgo es recrear un régimen autoritario a contracorriente del esfuerzo de los últimos 30 años por construir una democracia en la que tenga cabida toda la pluralidad y diversidad de la sociedad mexicana. Una consecuencia del autoritarismo es que el líder convierte sus equivocaciones en tragedias, pues no hay manera de evitarlas. ¿No es una tragedia gastar más de 200 mil millones de pesos con el único fin de destruir un aeropuerto?

2. Voluntarismo personal versus construcción institucional. Las soluciones a los problemas no pasan únicamente por la voluntad presidencial; las instituciones son el invento de las sociedades para convertir la voluntad en acciones reales y duraderas. El ejemplo moral de una persona no terminará con la corrupción; eso es pensamiento mágico. Desechar el Sistema Nacional Anticorrupción es un error que pagaremos muy caro. ¿Qué va a pasar cuando el líder ejemplar ya no gobierne?

3. Priorizar la distribución de la riqueza versus su generación. Querer terminar con la pobreza mediante subsidios universales a todos los grupos excluidos (suponiendo que efectivamente ese sea el mejor método) sobre la base de una economía que crece mediocremente y un Estado que no recaba los impuestos necesarios, es una propuesta con límites claros. En el mediano plazo es insostenible, a riesgo de endeudar al país y sumir a la economía en una crisis como las que ya vivimos. La confianza del sector privado en el proyecto de AMLO (variable clave para crecer económicamente y generar riqueza) se quebró por la cancelación del aeropuerto y los asomos de autoritarismo. Sería un milagro que el PIB creciera al 4% en promedio anual durante el sexenio. Ya la regó y eso significará reducir los alcances de su necesaria política distributiva.

4. Ogro filantrópico versus gobernanza democrática. La burda e injustificada descalificación de la sociedad civil organizada como generadora de bienes y servicios públicos permitió ver el concepto que tiene AMLO del desarrollo: un pueblo dependiente de las dádivas de un Estado filantrópico pero burocratizado, el cual fue bautizado por Octavio Paz como el ogro filantrópico. Desarrollo no solo significa reducir pobreza, sino construir sociedad que se convierte en protagonista de su propio desarrollo, mediante la participación organizada y activa en la construcción del bien común y que, por eso mismo, le exige al Estado cumplir con sus obligaciones y lo obliga a rendir cuentas. Ciudadanía, pues, para que el gobierno sea democrático, en lugar de clientelas electorales.

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