Si ustedes revisan mis columnas de los últimos años, el tema de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara no es nuevo. Recuerdo hace años haber escrito sobre el reto de municipios como Juanacatlán que no podían pagar el costo de la energía eléctrica de las plantas tratadoras designadas a ese municipio porque, de hacerlo, se quedaban sin presupuesto para el gasto corriente.
Ese problema no era privativo de Jalisco sino que se replicaba en todo el país, problema que se suma a la contaminación de los ríos y cauces que de por sí era enorme pero en los años recientes se ha exponenciado.
El problema parecia controlado en el sexenio de Alfaro, las obras de abastecimiento consideraban que la contaminación sería controlable con la infraestructura de potabilización que existe en el Estado.
No fue así. Las razones pueden ser múltiples. Una mayor contaminación arrastrada desde el cause del Santiago, menor tratamiento en el paso del río, un mayor número de descargas legales e ilegales, un rebase de la infraestructura no calculado, un mediocre trabajo de mantenimiento y hasta interacciones dudosas de trabajadores del SIAPA.
A ello, hay que agregar una debilidad en la comunicación del organismo y los escándalos de aviadores y personas incapaces en la estructura.
Coctel perfecto para una crisis.
Si bien la problemática del SIAPA lleva alrededor de 7 meses, resulta curioso la manera en que el descontrol llegó a los municipios del AMG a partir del fin de semana. El fétido olor inundó cañerías y las redes sociales consignaron la problemática. A ello, hay que sumar la labor de periodistas militantes que engañaron a la población con videos de otros lugares o de otros momentos y militantes de partidos políticos que utilizaron imágenes de cuentas elaboradas con Inteligencia Artificial para expandir el enojo.
No era necesario: la indignación es real y las movilizaciones virtuales y reales no necesitaban de la frívola demostración de agentes que buscan su beneficio para 2027. Vale decirlo: el interés de cualquier partido político es perseguir y mantenerse en el poder, Morena hace hoy lo que haría Movimiento Ciudadano si estuviera en su lugar.
(Bueno, tal vez no: Maynez prefiere pelear con el PRI que cuestionar de manera más clara al partido guinda).
Lo que no es aceptable es que haya miembros de la comentocracia que no den elementos claros a la población para tomar decisiones.
Lemus ha reiterado que buscara mecanismos de inversión para solucionar el problema sin deuda y que la federación aceptó financiar el reto. Legisladores de Morena a nivel federal niegan el dicho y la posibilidad de que el gobierno federal ayude en el entuerto, más por estrategia electoral que por una real preocupación.
A la mitad, los ciudadanos se preparan para marchar a Casa Jalisco el próximo domingo. No dudo que haya de todos: sociedad civil realmente preocupada y en búsqueda de soluciones y reventadores que preparen un nuevo episodio como el de las manifestaciones luego del episodio de Giovanni López.
La solución es dolorosa para la población, un semestre de menos agua y la decisión de a quién y cómo racionarla. Todo con el reloj en cuenta regresiva para la elección y con candidatos que estarán en la calle pidiendo el voto con el problema hídrico como espada a utilizar o para defenderse.
Las preguntas que quedan en el aire es ¿Qué hará la fiscalía con quienes han hecho descargas irregulares?¿Qué investigación se hace sobre las labores internas del SIAPA?¿Qué ayuda dará el gobierno federal, so pena de perder aun más en Jalisco de negarse al auxilio?
El domingo pasado el ambiente se llenó de azufre por razones aun no explicadas, veremos si eso no vuelve aun más tóxico el ambiente político.