Política

Todo mal

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México le había ganado a Corea gracias a un gol que nos regaló un portero con guantes de mantequilla. El equipo nacional jugó a nada y Aguirre dijo: “un juego para el olvido, pero un resultado para el recuerdo”. Era el segundo encuentro de un Mundial con 48 equipos y 104 partidos. Y una muchedumbre se dirigió al Ángel. En su periódico MILENIO calcularon 400 mil almas en la celebración por ese segundo triunfo contra once coreanos discretos con uniforme de escándalo.

Esto fue lo primero que notó Gamés dentro de su coche, no lujoso, pero tampoco modesto como la alineación de nuestros muchachos en el campo. El festejo alcanzaba el paroxismo, como si México hubiera ganado algo muy importante. Camisetas de la selección, banderas nacionales, silbatos, gritos histéricos, claxonazos. La salida del Metro Sevilla, en avenida Chapultepec, daba salida a un río caudaloso de aficionados. Los acomodadores salieron de la nada y ofrecían un lugar para estacionarse en el  carril de la ciclovía por módicos cincuenta pesos.

Como no tenía nada qué hacer dentro de su coche, Gilga hizo esfuerzos sociológicos: vocación por el desmadre, necesidad de transgresión, multitud enardecida, invención de ídolos, en fon. Y a darle a la matraca.

Después de la batalla

Después del gran desmadre de la celebración en el Ángel, las fotografías de avenida Reforma ofrecieron imágenes escalofriantes. Cerros de basura, suciedad, intenso olor a orines, un gran muladar. Gamés no se espanta, pero sabe que la educación cívica no es lo nuestro, si podemos tirar un bote cerveza a mitad de la calle, no perdemos tiempo y madres, ahí va el obús desde el coche. También es cierto que las multitudes son capaces de hechos miserables. Total: cuarenta toneladas de desperdicio.

El contraste no pudo ser mayor: Gil vio las imágenes de los japoneses recogiendo basura en el estadio al terminar el juego de su selección. Habituados a cumplir con las reglas cívicas, los japoneses son como la antípoda del mexicano, con la pena.

Le dirán a Gamés que los mexicanos somos solidarios, alegres, desmadrientos, cariñosos, hospitalarios, buena onda, y Gilga lo acepta, pero de cultura cívica y respeto al otro, nada qué hacer.

 

Maestros en retirada

Los maestros de la CNTE obtuvieron lo que querían y se retiraron de la Ciudad de México. Gil lo leyó en su periódico El Universal: “La Secretaría de Educación Pública ofreció un bono especial a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación para contratar docentes, informó Yenni Pérez Martínez, secretaria general de la Sección 22. Al término de la marcha que salió del Ángel de la Independencia a la Secretaría de Gobernación, se le cuestionó acerca de cuál será el destino de los recursos, y ella dijo que lo definirán las bases del magisterio”.

Yenni dijo que desconocía a dónde irían a parar esos recursos, eso lo deciden las bases. Anjá. Desde luego no reveló el monto que recibieron. "Me parece que esa puntualización la vamos a hacer con los compañeros de base, regularmente cuando se especulan millones, como fue el año pasado, varios medios de comunicación insinúan que el movimiento se levanta precisamente por los millones que entregan, y no es así". Desde luego que no, ¿quién se atrevería a sostener semejante infamia? Estos maestros se dedican al noble oficio del magisterio. 

 

Mario Delgado dice

El secretario de Educación negó que el gobierno federal haya entregado dinero a la sección 22 de la CNTE, de Oaxaca, para que levantaran su plantón en la Ciudad de México. Así se enteró Gil en Aristegui noticias, ¿usted no le cree a Delgado? Pues que incredulidad.

Delgado: “No, no, es una negociación que se tiene a partir de las necesidades del servicio que hay en los estados. Y no sólo se hace con Oaxaca, se hace con todas las representaciones oficiales del sindicato. Se hace un diagnóstico estado por estado y se van atendiendo”. Mju. “Siempre tenemos recursos para atender el rezago educativo. ¿A dónde se van esos recursos? Pues precisamente a estados como Chiapas, como Oaxaca, como Guerrero, y son principalmente para atender movimientos de maestros. Donde hacen falta maestros se crean plazas, donde hacen falta horas se crean horas, para atender el rezago educativo”. Chupones y sonajas para los lectores y las lectoras. Es que de veras.

Todo es muy raro, caracho, como diría el gran Fernando Marcos: “El que perdona, pierde”.


Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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