Gil no pudo repantigarse en el mullido sillón del amplísimo estudio por las mortificaciones. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que tras la solicitud de licencia que hiciera el gobernador Rubén Rocha al cargo, instruyó al Gabinete de Seguridad acudir a Sinaloa para reunirse con la gobernadora interina Yeraldine Bonilla para ratificar los términos de colaboración con el gobierno de Sinaloa para preservar la seguridad en la entidad.
Pues no han preservado nada porque según las noticias la violencia avanza, nada la detiene. Esta es sin duda la prueba contundente de que el narco gobierna Sinaloa. ¿Y ahora qué pueden hacer las fuerzas del Estado y las fuerzas estatales para que los habitantes de Sinaloa vivan en paz? Nadie sabe.
Pobre Gilga no entiende ni jota, la población de Culiacán vive encerrada en sus casas y la Presidenta afirmó que el momento en que se encuentra el proceso de solicitud de extradición del Departamento de Justicia estadunidense contra Rocha y otros funcionarios, pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores solicitarle a la Fiscalía General de la República analizar si hay elementos de prueba para que fuera procedente la solicitud. Uta, mecachis, ni una palabra para la población de Sinaloa y una gran defensa del partido.
Estamos mal.
La mandataria (gran palabra) pidió a la cancillería que preguntara por qué se está pidiendo la detención urgente con motivos de extradición. “La cancillería plantea ¿por qué es tan urgente?, ¿qué pruebas tienen?”. La FGR le pide más pruebas, “porque no vienen las pruebas que acrediten la urgencia”. Pruebas y pruebas.
Y duro y dale: Sheinbaum señaló que es tiempo de principios y un principio que no es negociable es la soberanía, con cualquier gobernador, incluso de la oposición.
¿Con cualquier gobernador, incluso un gobernador narco? “Nunca en la historia habían pedido con urgencia una orden de aprehensión contra un gobernador, que me corresponde, la defensa de la soberanía y en segundo, la justicia. Lo que debe prevalecer es verdad, justicia y la soberanía”.
Problemas serios: hay evidencias de que Rocha Moya es un cómplice del narco. ¿Nadie asesora a la Presidenta?
Voy a Palenque y nada de malas lenguas
La Presidenta cuestionó las críticas de su visita a Palenque que ya estaba programada porque es la unión entre el Tren Interoceánico y el Tren Maya, pero ya están diciendo “ya fue la Presidenta a pedir línea. No tendría nada de malo que me reuniera con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. No me reuní, pero ya fue a pedir línea, desde Palenque están orientado la política nacional, tiene mucho de misoginia, como si la Presidenta no pudiera tomar sus decisiones”.
Ah, la derecha
No podía faltar la derecha, culpables de que Rocha Moya sea narco. Chirriones. Sheinbaum consideró que a partir de que en una Corte de Nueva York se solicitó la detención provisional con fines de extradición al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha y otros nueve servidores, se ha desatado una campaña de la derecha nacional e internacional adjudicando corrupción a su movimiento. Anjá.
“Nosotros no protegemos a nadie. Llegamos al poder para acabar con el régimen de corrupción. Hasta ahora si no hubiéramos acabado la corrupción del pasado no habría un billón de pesos para programas del Bienestar. No habría más recaudación y no habrían salido 13.5 millones de personas de la pobreza”.
La confusión
De acuerdo con el gobierno federal, existe una confusión en torno a lo que realmente es la solicitud presentada por el Departamento de Justicia, pues en el Tratado de Extradición hay dos procedimientos diferenciados: una solicitud formal de extradición y una solicitud de aprehensión con fines de extradición en virtud de que hay una urgencia por la posible sustracción u obstrucción de la justicia.
En la interpretación del gobierno mexicano, la petición que se formuló la semana pasada fue una petición de aprehensión por la urgencia, pero, en principio no está acreditada la urgencia. Por ello se requerirá mayor número de pruebas que acrediten esa urgencia. Una vez que sean enviadas más pruebas, correría el plazo de sesenta días en los cuales, la Fiscalía General de la República turnara el expediente ante un juez de control para que este determine si es procedente. Veremos en sesenta días qué pasa, pero Gil les advierte: pasará lo peor.
Todo es muy raro, caracho, como diría Truman Capote: “Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes”.
Gil s’en va