Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio después del fin de semana enloquecido que vivió la vida política, Gil se enteró en su periodico Milenio y en una nota de Gaspar Vela de que, después de la nueva solicitud de licencia del morenista, el Congreso local deberá nombrar a un gobernador interino. Adiós a Rocha Moya. Falta ver si las carpetas que abrió la Fiscalía se convierten en una investigación seria acerca de las acusaciones que pesan sobre el exgobernador.
La Presidenta dijo por la mañana en el Salón de Tesorería: “¿Qué diría yo? Pues sencillamente que (el gobernador interino) sea una persona con la capacidad, la honestidad, el profesionalismo y la entrega al pueblo de Sinaloa que se requiere, esa es mi única posición, como pudiera ser la posición de cualquier mexicana o mexicano o cualquier sinaloense”.
Entonces, si Gilga ha entendido algo, cosa improbable, de acuerdo con las palabras de la Presidenta, Rocha Moya no es una persona con la capacidad, ni la honestidad, el profesionalismo y la entrega al pueblo de Sinaloa. Entonces, ¿por qué Sheinbaum lo defendió hasta el último rincón? Misterio, pero a la realidad le valen madres los misterios y se impuso al cabo del tiempo la locura y la deslealtad de Rocha Moya.
Honestidad y honradez
Sheinbaum apuntó que “cualquiera que aspire a un puesto de elección popular, particularmente si viene del movimiento de la cuarta transformación, debe tener honestidad, honradez y entrega al pueblo y a la patria”. Nadie lo duda, ¿lo duda usted? Gil, no, pues sabe que la honestidad y la honradez son patrimonio de Morena. ¿Por qué se ríen?
“Entonces ahora que el Congreso va a definir al próximo gobernador o al gobernador interino o gobernadora interina, pues tiene que tomar esto en cuenta, esa es mi opinión. Hay que decir que constitucionalmente los estados tienen autonomía en este sentido, a menos que hubiera una situación de desaparición de poderes o algo así, que no es el caso evidente, que está funcionando el Congreso, está funcionando el Poder Judicial… (…). El Congreso está en funciones y de manera autónoma deben tomar la mejor decisión los diputados y las diputadas del estado de Sinaloa”. Nadie duda de que tomarán una decisión correctísima. Me cae.
Fin de partida
La Presidenta aventó una pedrada: “No he hablado con él, no pienso hablar con él y no sé qué lo llevó a tomar la decisión de regresar a ser gobernador y tampoco de pedir licencia nuevamente”. ¡Soc! Rubén Rocha Moya no regresará al gobierno de Sinaloa, según lo que planteó la presidenta Sheinbaum, quien explicó que tras el nombramiento del nuevo mandatario estatal interino, este se mantendrá en el cargo hasta que sea el cambio de gobierno en la entidad, es decir, hasta el relevo por las elecciones de junio de 2027.
Cómo se llama esa figura en la cual la licencia dura hasta que termina el periodo de gobierno: renuncia. Sí, puede ser. Que desgarriate, decía un amigo de Gamés, “Él (Rubén Rocha) pidió licencia definitiva, no es renuncia”, explicó Sheinbaum durante su conferencia ‘mañanera’, mientras que el funcionario informó el fin de semana su separación temporal del cargo con “carácter indefinido” por más de 30 días. La idea de la licencia con 30 días como tiempo indefinido pone muy nervioso a Gilga.
De nuevo, otra vez, que se refifa el fulfe de fiña: la presidenta Sheinbaum hizo un llamado al Congreso de Sinaloa para que quien sustituya a Rubén Rocha Moya al frente del gobierno estatal tenga “capacidad, honestidad, profesionalismo y entrega al pueblo”. De nuevo, entonces Rocha no tuvo ni capacidad, ni honestidad, ni profesionalismo ni entrega al pueblo. Y Gilga repite: ¿para qué lo defendieron como un prócer de la soberanía? Al parecer nadie responderá a estas simples preguntas de Gamés.
Esta obra del absurdo debe tener una lógica interna que desde luego Gamés no entiende. ¿Qué fue lo que ocurrió, ¿que se desmayó? Si Gilga despoja al tablero de los rumores, las suposiciones, los secretos, todo parece inexplicable. Una obra chafa: Esperando a Rocha.
Todo es muy raro, caracho, como diría Ionesco: “Sólo las palabras cuentan, el resto es cháchara”.
Gil s’en va