Política

'Mitología y plaza pública'

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Gil deambulaba por el amplísimo estudio. En lo alto de la torre de la mesa de novedades, un libro: Mitología y plaza pública de Juan Eduardo Martínez Leyva (Cal y Arena, 2026), una trama mitológica tan erudita como amena. Van algunos subrayados.

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De “Ideología y justicia”

El matrimonio entre ideología y justicia nunca ha dado buenos resultados. Esta unión con frecuencia ha engendrado monstruos difíciles de combatir y derrotar, como lo muestran innumerables ejemplos históricos.

En la Grecia clásica ocurrió tal vez el primer caso de una aberración judicial incitada por la defensa de la ideología y la religión dominantes y por la animadversión popular contra un individuo que no pensaba como la mayoría.

Gracias a los Diálogos de Platón llegó hasta nuestros días el juicio que el Tribunal Ateniense entabló contra Sócrates. […] Sócrates fue llevado ante el tribunal bajo la acusación de ser el culpable de corromper a los jóvenes, porque no creía en los dioses del Estado y porque en lugar de éstos, ponía nuevas divinidades bajo el nombre de demonios. […] Durante la audiencia Sócrates fue desvirtuando, una a una, las absurdas acusaciones haciendo uso de razonamientos lógicos e impecables. […] Se dice que al terminar el juicio, Apolodoro de Falero, uno de los más destacados estudiantes, le dijo a Sócrates que lo que más le afligía era ver morir a su maestro inocente, a lo que Sócrates le contestó: ¿querrías mejor verme morir culpable?

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De “Las Erinias y la venganza”

Las Erinias existieron en un tiempo mítico en el que la humanidad no contaba con leyes ni tribunales de justicia. Su función era vengar con castigos terribles los asesinatos. Especialmente los cometidos entre personas unidas por lazos sanguíneos. También vengaban otro tipo de infracciones graves que perturbaban la convivencia pacífica, como el incumplimiento de los juramentos o contratos, la infidelidad y el incesto. Se dice que las Erinias custodiaban el curso del orden natural y castigaban a todo aquel que intentara perturbarlo.

Los culpables de algún crimen ni en la muerte se encontraban a salvo de la persecución y la venganza de las Erinias. […]

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De “Los adivinos en la mitología”

Se puede decir que la necesidad de conocer el futuro forma parte de la naturaleza humana. […]

Los oráculos, los augures y los adivinos son ejemplo de ello. Los oráculos se caracterizan por emitir sus advertencias mediante sentencias vagas que quien lo consulta debe interpretar. Los augurios son acontecimientos específicos vistos por personajes que asumen tener la capacidad para presagiar los hechos a partir de ellos. Por su parte los adivinos toman su función profética de un don especial otorgado por alguna divinidad y, por ello, poseen la cualidad de la precisión. […]

Los brujos chamanes y adivinos son personajes de la mitología a los que la ciencia y el conocimiento han convertido en figuras arcaicas y prescindibles. Sin embargo, algunos aparecen con frecuencia, como protagonistas destacados de la vida pública. Se distinguen porque afirman estar tocados por algún poder divino que produjo en ellos una especie de iluminación. Se resisten a tomar decisiones basadas en evidencias y sus dichos, sentencias y ocurrencias, deben ser acatados como verdades incuestionables, sin crítica ni discusión.

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De “El mal perdedor”

La intolerancia a la frustración, a la derrota y sus consecuencias en la conducta extrema de algunas personas —males que aquejaban por igual a estos héroes griegos— ha sido tratada desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, Hans Magnus Enzensberger, en su pequeño ensayo titulado El perdedor radical, explica el comportamiento de ciertas personas que están dispuestas a perder todo, incluso su vida, con el fin de tomar venganza y eliminar mediante la violencia a todo aquel que considera la causa de sus desgracias. El perdedor radical es un arquetipo psicológico. La mayoría de las veces es un hombre que se ha colgado a sí mismo atributos de superioridad incuestionada y no llega a aceptar que esas cualidades no se corresponden con la realidad. […]

El psicólogo cognitivo norteamericano Albert Ellis, desde otra perspectiva intentó desarrollar en los años 50 del siglo pasado una terapia que denominó reestructuración cognitiva, la cual parte de la idea de que muchas de las afecciones de la conducta, como la intolerancia a la frustración y a la derrota, tienen su origen en una percepción distorsionada de la realidad.

Todo es muy raro, caracho, como diría Martínez Leyva: “Los mismos sentimientos y emociones elementales que atormentaban a las personas desde hace milenios persisten en nuestros contemporáneos”


Gil s’en va.


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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