Lunes 13de abril de 2020. 7:50 am.
Gil abrió el ojo y supo que el mundo giraba de una forma extraña. Van a perdonar, pero el género humano es una mierda, con la pena por la poesía. Sí, hay excepciones, ciertamente nunca faltan. Una nota de Rivelino Rueda publicada en su periódico El Financiero informa que “agresiones físicas y verbales; lanzamiento de cloro, líquidos desconocidos o café hirviendo; retenciones por parte de ciudadanos o autoridades, así como la negación a usar transporte público o privado, son algunas de las al menos 31 agresiones y actos de discriminación perpetuados en contra de personal médico en distintas instituciones de salud pública del país”.
Muy bonito, gran solidaridad. Desde señalamientos como “eres un foco de infección”, “estás contaminado”, hasta amenazas como “si tuviera una pistola te mataría”, o “eres el covid”, trabajadores de la salud han sufrido agresiones desde el pasado 25 de marzo, cuando se decretó la fase 2. Al menos 28 casos han sido denunciados por enfermeras o médicos de las secretarías de Salud estatales, del IMSS y del Issste. Gil sabe que cuando los particulares pretenden hacerse cargo de sus asuntos, la autoridad debe intervenir.
Ciertamente, tres de estos hechos violentos contra el personal médico fueron provocados por familiares de pacientes o personas contagiadas con el covid-19 porque supuestamente no se les brindó atención inmediata. Como fue el caso en una clínica del Issste de Oaxaca donde una persona escupió y tosió a médicos y enfermeras. Ahora mal sin bien: hay una autoridad en México o simplemente cada quien hace lo que se le da su chingada gana, perdonando la elegancia de lenguaje.
9:50 am.
Gran zacapela cuando una familia intentó llevarse del hospital a un paciente detectado como “caso sospechoso”, en el Hospital General Regional núm. 1, “Dr. Carlos MacGregor Sánchez Navarro” del IMSS, en la alcaldía Benito Juárez de Ciudad de México. Los familiares buscaban despedirse de su familiar, que falleció por covid-19.
10:50 am.
Gil leía: Oaxaca es el estado con más agresiones. La semana pasada, en un hospital del IMSS en la Sierra Norte, una doctora, tres médicos y seis enfermeras fueron retenidos por la fuerza.
Los habitantes de la comunidad han perpetrado actos de discriminación contra personal de salud, al asegurar que “están contagiados”, además de que dicen que se les está negando la venta de insumos básicos. A una doctora la desalojaron de la habitación que rentaba.
Jalisco es la segunda entidad con más ataques. La Comisión Interinstitucional de Enfermeras del estado de Jalisco denunció el 30 de marzo, que al menos seis enfermeras han enfrentado agresiones físicas y verbales por parte de conductores de transporte público, privado y vecinos. Gil pregunta: ¿nadie defiende a trabajadores de la salud? Nadie. ¿Así somos? La mayoría de los ataques se han dirigido a enfermeros y paramédicos.
2:30 pm.
Gamés abrió la botella de Grey Goose y sirvió en una vaso corto un vodka con rocas. Gil ya no quería saber nada. Pero la realidad insiste. Las agresiones a los trabajadores van desde lanzar cloro o café hirviendo, negación del servicio de transporte público, retención, amenazas, hasta los ataques físicos. A una enfermera le fracturaron dos dedos, en San Luis Potosí. La violencia a los trabajadores de la salud se han registrado en Tamaulipas, Querétaro, San Luis Potosí, Yucatán, Jalisco, Tlaxcala, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Veracruz y Oaxaca.
3:30 pm.
Gamés acomodaba sus libros y encontró esta breve plaquet de Savater que Gil usa y reusa cada vez que la ocasión lo requiere: “El sectario quiere que los suyos salgan adelante a toda costa, aunque el conjunto del país sufra en su armonía o incluso corra peligro de desmoronarse. En su hemiplejía partidista valora las instituciones, no en cuanto garantías para que todos puedan jugar limpiamente, sino sólo en la medida que se presten a ser utilizadas al servicio de su propia ideología: lo que no me sirve para ganar, debe ser desprestigiado e inutilizado”. Todo es muy raro, caracho, como diría Winston Churchill: Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.
Gil s’en va
gil.games@milenio.com