Política

Lo cucaron

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en los departamentos que Liópez ofreció regalarle a Meade si éste demostraba que le pertenecían. Pues lo demostró con papeles del Registro Público de la Propiedad. Pero Liópez dijo que él tenía otros papeles en los cuales se demostraba que esos departamentos habían sido donados a sus hijos (ah, cuanta falta hacía una voz pasiva con todo y sus buenos verbos auxiliares: ían-ido-ados). El origen de este bochornoso caso se encuentra en la declaración falsa de Liópez: no tengo nada, no uso tarjetas de crédito ni chequera, soy puro como el agua clara. Sobra, pero sobra decir que los tres, o dos, departamentos de Liópez son más que modestos y pudieron ser comprados (otra voz pasiva, estamos de plácemes) con los ahorros de su primer matrimonio. No: hay que decir que no tengo en qué caerme muerto, ni un quinto partido por la mitad. Se llama mentir, crear un personaje falso, engañar a la gente. Que Liópez salió del debate y no lo calentaba ni el Sol, la lectora, el lector y le lectere podrán comprobarlo al leer sus declaraciones en gira por el Estado de México: “Pobre Meade, lo tienen sometido a fuertes presiones y ahora ya ni siquiera va a tener departamento. Están muy nerviosos y está mal asesorado, porque lo dejaron mal, lo empinaron. Yo creo que es Nuño, que se quedó con las ganas, entonces lo están mal orientando”. Lo que se dice un basilisco.


Lenguaje y poder 

El mismo Liópez de toda la vida: un majadero con lenguaje de rufián. En las tabernas se dice “lo empinaron” cuando alguien abusó sexualmente de otro. Uno de los dichos más machistas que recuerde Gilga. Muy bonito el lenguaje del candidato. Los verbos “engañar”, “traicionar”, “falsear” no sirven, no le pertenecen al Pueblo.

La grosería como discurso político. Para rechazar el debate que Ricardo Anaya le propuso cara a cara, Liópez utilizó este lenguaje: “Puedo perder la cartera. Es muy ladrón (…) Es un reverendo hipócrita. Imagínense que un mentirosillo, un mafiosillo vulgar vaya a gobernar México. ¡Toco madera, toco madera!”.

El candidato Liópez salió furibundo del debate y en consecuencia tocado en su orgullo machista. “Mafiosillo vulgar”, “ladrón”. Gil dice: cucaron a Liópez. Gilga ya sabe utilizar este verbo porque lo buscó en el diccionario y quiere decir provocar a una persona o un animal por diversión. Así se refirió a Carlos Slim: “lo cucaron”, los de la mafia del poder.

Noticia: han cucado a Liópez, lo han provocado, por diversión, y lograron lo que se proponían quienes se lo proponían. Gil les dice: imaginen a este hombre en la Presidencia de la República. Oigan esto: los empinaron, mafiosillos vulgares. Ay, Dios de bondad. Y dicen sus asesores que no hay en este político un hombre autoritario. Vamos a creerles.

Oigan esto que dijo Liópez en el Estado México: “Que levanten la mano los que consideren que hay que vender ese avión para que el presidente viaje por el país y al extranjero (…) ¡Por unanimidad: se vende!”. Unos cuantos asistentes a un mitin en el Estado de México votan a mano alzada y listo y se acabó. Señor Presidente… No me anden cucando porque no respondo de mí, soy mil veces honesto. ¿Entendido? Oigan esto: “Va a decir un candidato de la mafia del poder que no vale porque es mano alzada. Era nada más una prueba”.

El Presidente

En gira por Alemania, el presidente Peña Nieto aseguró que al margen de quien gane las elecciones presidenciales, el fortalecimiento institucional y el equilibrio de poderes permitirá que “nos mantengamos en una ruta de crecimiento y desarrollo”. Jelou, ¿hay alguien ahí? Diablos del averno, el Presidente se equivoca una vez más. Como no podría decirlo mejor, Gilga remite a los lectores al artículo de Enrique Quintana en su columna Coordenadas de su periódico El Financiero: “Ninguna reforma está ‘blindada’”: “La duda es si un ejercicio de la presidencia con el estilo de L(i)ópez Obrador no va a conducir a que en algún momento se tengan los respaldos legislativos suficientes incluso para cambiar la Constitución”.

De paso, Liópez dijo en el Estado de México que el plan B de la mafia es hacerse del Congreso para bloquearlo. Y luego dicen que Gilga se obsesiona con Liópez. Presidente: está viendo y no ve, es que de veras: ¿cómo podría hacerse del Congreso la mafia del poder? ¿Se lo roba y se lo lleva a su casa? ¿Hace un megafraude? ¿No quedamos en que los votos configuran el Congreso? A Gamés le va a dar algo, y al Presidente también, pero disimula.

Todo es muy raro caracho, como diría Salvador Dalí: El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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