Política

Los hijos de la cuatroté

Gamés supo que los días de guardar habían terminado cuando leyó en los paraderos de autobuses la propaganda del gobierno de la Ciudad de México: “Bienvenidos a la capital del futbol y de los pueblos originarios”. Gil sintió que se enfermaba en domingo de Pascua. ¿Qué rayos tienen que ver el Mundial y los pueblos originarios? ¡Castapasanda! ¿Quién nos gobierna? Un hatado de ignorantes, dogmáticos y sectarios. Perdonen a Gilga, pero esa propaganda es una estupidez vergonzosa.

Dicho lo cual, Gil pasa a otro asunto que sin embargo es el mismo. Lo leyó en su periódico El Universal en una nota de Víctor Gamboa y Luis Carlos Rodríguez. Ningún político del movimiento de la Cuarta Transformación tiene la obligación de ser austero en su vida personal, aseguró el senador Gerardo Fernández Noroña, al advertir que la austeridad se debe exigir solo en el ejercicio del presupuesto público, no en el estilo de vida de las personas servidoras públicas.

Muy bien por Noroña cuyo dedo de frente no le da para pensar: si un funcionario cobra dinero público, pues se encuentra dentro del ejercicio del presupuesto. Ah, qué tonto el senador, y qué listo.

Ni chofer, ni mesero, ni valet

En redes sociales, el expresidente del Senado acusó al movimiento de la cuatroté que ha abierto la puerta para que la oposición la ataque con el argumento de la austeridad republicana. Integrantes de la dirigencia de Morena: preparen ya sus vacaciones de verano a lugares paradisiacos, nomás faltaba. El hijo mayor de Liópez pasó por Cancún, ¿era Cancún?, da igual, una playa y un hotelazo, y se la pasó de lo lindo. Por cierto, ¿de qué vive José Ramón? Gamés lo sabe: Pepemón vive de ser el hijo de Liópez. Y Noroña que casi no es adulador dice: “En el caso de José Ramón tiene legítimos ingresos, como todos los que la rabia les sale por los poros, que hacían negocios al cobijo del poder, para ir a descansar ahora en estas fechas. (…) Reitero, nos quieren de sus choferes, de su valet parking, de sus meseros, en el mejor de los casos de capitán del restaurante”.

No se lo tomen a mal a Gil, pero ni bajo los efectos de drogas psicotrópicas aceptaría a Noroña de chofer. Si fuera valet parking no le dejaba su coche y mesero ni loco, por eso lo hicieron senador. “Ahora resulta que debes sentirte incómodo por el ingreso que tienes”.

Fernández Noroña calificó de hipócritas a quienes critican que personajes de la cuatrotécoman en ciertos restaurantes, viajen o vistan ropa de marca. Pues claro, sus buenos tenis Dolce&Gabbana para correr, faltaba más, en qué ofende eso a la austeridad republicana. “No pueden obligar a una persona a ser austera, pero además son hipócritas, porque ¿qué quieren?, o sea, ¿qué pretenden?, ¿que si tú tienes una mejoría económica perfectamente justificada con tus ingresos no tengas acceso a esa mejoría económica?”.

Si fueran simpáticos, los integrantes de la dirigencia de Morena serían como personajes de El rey del barrio, pero esta comparación sería un insulto al arte de los grandes comediantes.

El dinero limpio, flamante

Gil ha llegado a pensar que Noroña es un retrato perfecto de la cuatroté. Óiganlo: “Ahora resulta que debes sentirte culpable por dedicarte a la política, que debes sentirte culpable por ejercer el servicio al pueblo, que debes sentirte incómodo por el ingreso que tienes. ¡Si se han bajado de manera dramática los ingresos! Un senador de la República ganaba como 600 mil pesos mensuales en el viejo régimen”.

Noroña y algunos figurones de Morena deberían pasar una temporada en la casa de la risa, y Gil lo dice muy en serio, y después de ser investigados, a la sombra, frescobote. Pero eso no ocurrirá. La hipótesis de algunos analistas que explica serias rupturas en el interior de Morena le parece a Gamés falsa de principio a fin. Todos se protegen, unos a otros. Hasta este momento la realidad jurídica sostiene la idea de Gilga.

Todo es muy raro, caracho, Gil escuchó este aforismo en la rúa: “Nadie experimenta en cabeza propia”. 

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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