Política

La mano que da de comer

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en sus manos, esos instrumentos que han tomado el arado y el azadón. Qué, ¿y esas sonrisas sardónicas? Según Mario Delegado (y dale con la “e”), Ricardo Mejía Berdeja, precandidato del PT a la gubernatura de Coahuila, “le mordió la mano al Presidente de la República (…) Me enseñaron desde niño que no puedes morder la mano del que te da de comer, y qué podemos decir de quien le mordió la mano al Presidente. El que muerde la mano del que le da de comer acostumbra lamer la bota de quien lo patea”.

Gil sabe que hay figuras desafortunadas, aunque muy recurridas (¿así se dice?), como la del que muerde la mano que le da de comer, lo cual convierte en un cuadrúpedo a la persona que discrepa. Dice Gil figura desafortunada porque si alguien muerde la mano que lo alimenta, es dable pensar que habrá alguien que lame la mano que lo alimenta, en cuyo caso todos se han convertido en animales dentro de un corral.

Mario Delegado: ¿a qué grupo pertenece usted: a los que muerden o a los que lamen la mano de quien los alimenta? Qué feo eso de que uno se alimente de alguien más grande, más poderoso. Gil no tiene una respuesta, ¿usted, Delegado?

De a cuatro

Con los ojos de plato y plata, Gil leyó que el Presidente confirmó la solicitud del Chapo Guzmán para regresar a México a cumplir su condena alegando violaciones a los derechos humanos. Usted no ha leído mal, lo dijo el Presidente: “lo está viendo la Secretaría de Relaciones  Exteriores (…) ya había presentado una solicitud por medios electrónicos al embajador de México en Estados Unidos y Esteban Moctezuma mandó el correo a Relaciones Exteriores, y sí lo van a revisar. Cuando se trata de derechos humanos, hay vías y hay instancias internacionales, el principal de los derechos humanos es la vida. Se verá con Marcelo si se tiene posibilidad para hacerlo, pero siempre hay que dejar la puerta abierta cuando se trata de derechos humanos”.

Dios de bondad, defender los derechos humanos del Chapo, ¿no es un poco demasiado sobre todo si uno es el Presidente de México? ¿Y los derechos humanos de todas las familias que han sido víctimas de los sicarios de Guzmán Loera? Eso también, pero luego, más tarde, de momento vamos a atender los derechos humanos del Chapo, faltaba más.

Gil recapitula y da crédito y cobranza. Ahora mal sin bien: ¿el gobierno se comprometerá en una defensa del Chapo? Gil no quiere mentir ni escribir aquí que nunca lo habría pensado; sí, lo pensó varias veces: abrazos y no balazos. De vuelta: ¿y las familias de los desaparecidos? Nada, que esperen un poco. Veamos: ¿es o no un gran asesino Guzmán Loera? ¿México debería meterse en un complicado asunto de política bilateral, jueces, negociaciones, intercambios diplomáticos, todo esto por Guzmán Loera? En fon.

Envenenar

Gil lo escribe en esta página del fondo: desde hace muchos años se le ha envenenado con alimentos insanos y la oferta indebida de bebidas alcohólicas, pero resiste. Ahora mal sin bien. ¿Qué les pasa a los amigos del Presidente? Resulta que el contratista favorito del Presidente, Riobóo, acusa a su nuera de la muerte trágica de su hijo. Las razones, rayos y centellas: por alimentarlo con comida insana y darle a beber alcohol. Mucho chicharrón en salsa verde y sus tequilitas con cerveza y esas cosas muy malas para la salud.

La viuda del hijo de Riobóo vive en España y aquel país se ha negado a extraditar a la joven que además pelea la herencia de su esposo. Pffst. ¿No hay en todo esto un abuso o tráfico de influencias? El gran amigo del Presidente acusa de homicidio a quien se le da la gana y abusados porque les cae negra. Gil ha regresado a los años setenta, principios de los ochenta más o menos, tiempos en los cuales si un poderoso se sulfuraba, estabas en problemas serios.

Todo es muy raro, caracho, como diría Cesare Beccaria: “Los delitos deben ser calificados según el daño infligido a la sociedad”. 


Gil s’en va

Gil Gamés

gil.games@milenio.com

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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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