Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró de que la Fiscalía General de la República ha subrayado el exceso de velocidad como la causa del descarrilamiento del Tren Interoceánico de hace un mes en Oaxaca, cuya consecuencia provocó 14 muertos y un centenar de heridos.
Gilga no sabe nada de trenes, pero no tiene que ser ingeniero ferroviario para que se le pongan los pelos de punta ante este dictamen. Resulta que el tren circulaba a 65 kilómetros por hora, 15 por encima del nivel permitido, en la curva en que ocurrió el accidente y llegó a exceder en 41 kilómetros por hora el límite en rectas, según ha informado la fiscal general, Ernestina Godoy, en conferencia de prensa.
Caramba, el tren descarriló por excederse 15 kilómetros más allá de lo permitido. No manchen su alma: un ciclista recreativo puede ir de 19 a 27 kilómetros por hora, para que se den una idea de la causa del accidente.
El dictamen se ha dado a conocer un mes después de la tragedia en una de las obras insignia del gobierno del ex presidente Andrés Manuel López Obrador para la recuperación de los ferrocarriles en el país. Fuentes cercanas confirmaron a su periódico El País la detención del maquinista y de otros empleados del tren.
“El maquinista aceleró considerablemente hasta el lugar del siniestro”, ha dicho la fiscal, a la vez que anunció, sin dar mayores detalles, que ejercerá la acción penal por homicidio culposo contra quien resulte responsable. Felipe de Jesús Díaz Gómez, señalado por distintos medios como el supuesto maquinista principal, fue detenido la mañana del lunes en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
De acuerdo con la reconstrucción presentada, en la curva en la que sucedió el siniestro, el tren “llegó hasta 65 kilómetros por hora cuando la máxima permitida en este punto era de 50 kilómetros. Es decir, circulaba 15 kilómetros arriba del límite permitido”, ha detallado Godoy. Además, ha apuntado que el exceso de velocidad en un tren “es mucho más peligroso que en un vehículo convencional” por el peso, la masa y el radio de curva. Gil ya entendió: todo funcionaba a la perfección, pero el maquinista le metió el pie y aceleró 15 kilómetros hasta ocasionar la tragedia. Todo lo que parece mentira es mentira y punto com. Asunto resuelto y pasemos a otra cosa.
La Ministra del Pueblo
Gilga lo leyó en su periódico El Universal: la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lenia Batres Guadarrama, La Ministra del Pueblo, enfatizó que, a pesar del recorte, la carga de trabajo por ministro se ha duplicado, resolviendo sesiones con hasta 54 asuntos, frente a los tres que se analizaban anteriormente. Lenia va a exceso de velocidad, ojalá no colisione.
Batres destacó que la dinámica de la Corte ha dado un giro radical hacia la apertura. Según la ministra, mientras que en el pasado el 95 por ciento de los casos se resolvía en salas privadas sin escrutinio público, hoy el 100 por ciento de los asuntos se discute y vota en sesiones abiertas transmitidas por Plural TV (antes Justicia TV). Si las sesiones no se desarrollan al aire libre en el Zócalo, Gil nomás no les cree, posoye.
En sus oficinas, donde lucen bastones de mando entregados por comunidades indígenas, Batres reiteró su compromiso con una justicia cercana a la gente. ¿Qué tan cercana?, si la justicia no se imparte en los mercados y los estadios, de nada ha valido el acordeón.
Nada ha sido juzgado, entiéndase
Un punto central de la entrevista fue su postura sobre la cosa juzgada fraudulenta. Batres insiste en que el sistema jurídico debe permitir la revisión de sentencias donde se compruebe el uso de pruebas falsas o actos de corrupción, especialmente en perjuicio del erario. De acuerdísimo, que se revisen todos los casos juzgados, bien por Lenia, quien sigue a exceso de velocidad.
La ministra de la velocidad propone que la SCJN deje de ser un “tribunal fiscal” para enfocarse primordialmente en la protección de los derechos humanos. ¡Ay, Dios mío! Una cosa es una cosa y otra cosa es Lenia Batres.
Todo es muy raro, caracho, como podría decir Lenia Batres: “Todo lo que sube tiene que bajar, a menos que se quede arriba”.
Gil s’en va