En casi todas las redacciones de los diarios del Estado de México y en la mente de los reporteros que se disponen a escribir sobre algún “secuestro de autobuses de Tenería” se tiene literal un machote, en el que solo se cambiaría la cifra de unidades retenidas de esta historia sin fin, ni solución.
El problema pasó del asombro y la espectacularidad noticiosa (hace por lo menos 5 años) a la normalización del hecho, mismo modus operandi, mismas consecuencias, mismos afectados, mismas evidencias y sin conocerse de fondo la demanda de los alumnos de la Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río, de San José Tenería, Tenancingo.
Esta escuela se encuentra sobre la carretera Tenancingo -Chalma, cerca de la 19ava zona militar, fue fundada en el año 1927 por el Gobierno Federal (depende de la Secretaría de Educación Pública) en terrenos de lo que fue la Hacienda de Tenería, famosa precisamente por curtir pieles. Toda una historia de riqueza y tradición convertida en sinónimo de violencia y pobreza.
Por lo menos desde el año 2015 grupos de estudiantes de esta Normal han secuestrado a choferes y autobuses de las distintas centrales camioneras de Toluca, Valle de Bravo y Tenancingo, en grupos de 20 o 30 unidades al día que son llevadas a sus instalaciones, utilizadas en marchas y vandalizadas para poder exigir sus demandas. También han salido a botear a las calles pero a su estilo, detienen el tránsito y hasta que no obtienen monedas lo liberan, lo mismo en las casetas de peaje; paso libre pero con cuota ‘voluntaria’.
El problema ha estado impune por casi un sexenio, solo en lo que va del año 2019 las pérdidas ascienden a 26 millones de pesos, pero de acuerdo con la Cámara Nacional del Autotransporte estatal (Canapat), por cada año se reportan por lo menos 300 millones de pesos que incluyen los daños a las unidades, el dinero que dejan de percibir por el servicio y las renuncias de los choferes por el miedo. Hoy la indignación creció por la reciente mesa de diálogo en la secretaría de Gobernación, donde los alumnos lograron que les otorgaran 84 plazas para los egresados, rabia social porque no se justifican los hechos cometidos con este premio, este diálogo debió darse hace 5 años.
¿Por qué no ha hecho nada el gobierno de Alfredo del Mazo? Se preguntan muchos, porque simplemente es un tema de índole federal y legalmente hay razón, pero ojo; ocurre en territorio mexiquense, se trata de actos delictivos en carreteras estatales y en contra de empresas privadas. ¿Y el Gobierno Federal? La respuesta es lógica: nadie quiere repetir la historia de Ayotzinapa, Guerrero, y enfrentarlos implicaría un problema mayor.
Por eso siempre las autoridades han negociado con ellos, cedido a sus intereses y está bien; el diálogo es primero. Pero los estudiantes les han tomado la medida, han aprendido bien la lección: la extorsión política.