Política

Injusticia fiscal

No se puede comenzar a hablar de una potencial reforma fiscal en México sin que inmediatamente comiencen a resonar múltiples voces y quejas en contra de la informalidad. Parecería que la gran división contributiva en el país ocurre entre las personas en la formalidad y aquellas que están en la informalidad. La realidad es más compleja que eso. La verdadera división contributiva en México está entre los que pagan el Impuesto sobre la Renta (ISR) y los que no. Me explico.

Una buena parte de los trabajadores asalariados formales paga ISR sin saberlo. Este impuesto se lo descuentan de su pago de nómina y el trabajador nunca lo ve. Dependiendo del monto de su salario, el trabajador paga el ISR de acuerdo con las tasas correspondientes. Una persona que recibe un salario medio o alto puede terminar pagando entre 15 % y 25% de sus ingresos en forma de ISR. Mucha gente piensa que el resto de la formalidad paga tasas equivalentes. Esto no es así.

Por otra parte, hay muchas personas, físicas y morales (es decir, individuos y empresas) que están en la formalidad pero que en realidad no pagan, o casi no pagan, Impuesto sobre la Renta. La razón es que hay una enorme cantidad de empresas en el país que, sorprendentemente, no obtienen utilidades durante años y, por tanto, no pagan el impuesto correspondiente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Muy sencillo, se aprovechan del régimen fiscal.

Aquí cabe de todo. Desde empresas que actúan con dolo y compran facturas falsas para poder deducir de más hasta aquellas que no incurren en estas prácticas ilegales, pero que se aprovechan de cualquier resquicio legal posible para lograr que la empresa pierda o gane muy poco. Ya se sabe cómo funciona esto: incorporando a toda la familia en la nómina de la empresa o incluyendo todo tipo de consumos posibles como parte de los gastos de la empresa (comidas, autos, casas, choferes, escoltas, viajes y, seguramente ahora, hasta boletos para el mundial).

El truco es bien conocido: empresarios ricos, viviendo la gran vida, y empresas pobres, sin utilidades. Estas es una de las muchas formas posibles en que algunas empresas formales logran evitar el pago del ISR, es decir, no siendo rentables. ¿Por qué no cierran?, se preguntará usted. Al contrario, por qué habrían de cerrar si son el medio perfecto para que una familia viva a todo lujo sin tener que pagar impuesto sobre la renta. Y si la empresa pierde, mejor, lo descuentan en los años subsecuentes. Algo similar, aunque quizá menos drástico, ocurre con muchas personas físicas que, a pesar de tener ingresos enormes, logran deducir muchos de sus gastos, al punto que solo pagan una fracción de sus ingresos en forma de ISR.

Es cierto, claro, que la gente en la informalidad tampoco paga el ISR, pero aquí no hay distinción entre esas personas y aquellas que, estando en la formalidad, evitan pagar el ISR mediante los mecanismos ya descritos. Piense en esto la próxima vez que alguien se queje de las personas que están en la informalidad. No habrá justicia ni equidad fiscal mientras mantengamos este trato diferenciado. Además, el Estado mexicano seguirá siendo recaudando de manera insuficiente mientras no logre cerrar estos agujeros fiscales.


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Gerardo Esquivel
  • Gerardo Esquivel
  • Economista.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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