Una película cargada de vulgaridad al extremo, una recopilación de lenguaje soez que intenta parecer gracioso y causar risa. Y el objetivo lo logra en un sector peculiar del público: la juventud en decadencia, con horizontes simplistas y básicos, al igual que ese género cinematográfico de humor vulgar y “acorrientado” hasta decir basta. Es una oda a la pobreza interior.
El tipo de producciones que intenta suplir la falta de creatividad e inteligencia, con barbajanerías y palabras altisonantes. El doblaje latino, si acaso lo que logra, es empeorar la pobreza de las conversaciones y el contenido del guión.
¿En verdad era necesario dejar tan malparada a la película, cuya trama puede ser buena, con la saturación de procacidad en la misma?
Lo que resulta más interesante analizar es el tipo de mentalidad del auditorio al que la película va dirigida: no es una apuesta hacia el público en general, sino a un sector específico y decadente de la juventud.
Una gran parte de nuestros jóvenes se rige por una brújula desorientada sobre lo que significa arte, humor, y calidad. Es la clase de película dirigida al tipo de jóvenes que considera “buena música” a basura como el Conejo Malo, el tal Peso Pluma, Natanael Cano y otras deplorables tristezas del mercado.
¿En serio es tan difícil generar risa en esta época sin abusar de la vulgaridad? ¿A quién le conviene tanto el aumentar la estupidez humana en sus edades más tempranas de manera masiva? Al sistema, por supuesto.
El actual orden mundial se sustenta en una economía cupular, donde a las personas más ignorantes se les mantiene trabajando en lo más básico y haciendo todo lo posible para que no piensen por sí mismos.
“Al pueblo, pan y circo”: el mismo y famoso adagio de la Roma imperial durante la barbarie en el Coliseo, se aplica en la modernidad actual. Hoy se esclaviza la inteligencia y la capacidad del pensamiento.
Si a tus hijos o a tus alumnos les parece graciosa y llamativa esta basura de léxico en la película, se vuelve imperativo replantear el nivel real de éxito o fracaso en tu profesión como padre o maestro.
Al parecer estamos tirando años de educación… y mucho dinero a la basura.