A falta de una fecha para celebrar el triunfo de la República contra el gobierno Francés, y la Reforma, hechos de trascendental importancia histórica; que dieron lugar a la creación del Estado mexicano moderno, se ha escogido el 21 de marzo fecha del natalicio de Benito Juárez, digno representante de los liberales que hicieron posible esos progresos para México, para conmemorar dichos acontecimientos.
De acuerdo con la época y los gobiernos la celebración del natalicio de Juárez, ha variado; pues antaño para muchos mexicanos era un gran día de fiesta nacional que nos llenaba de patriotismo y nos hacía sentirnos libres, laicos, progresistas, amantes de la razón y de la historia, esperanzados en un México mejor, como lo ideó aquel indio zapoteca puro que nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 (por lo que se están cumpliendo 211 años).
Hogaño los gobiernos neoliberales, sin memoria y sin fervor histórico, celebran más el 21 de marzo por la entrada de la Primavera, con desfiles y carros alegóricos, apertura de albercas y balnearios y otras cosas placenteras; que el natalicio de Juárez; no obstante que hoy en día el Benemérito de las Américas, debe ser baluarte para enfrentar la agresión a nuestro país por parte del Presidente Donald Trump, en todos los sentidos; para defender nuestra independencia y soberanía; como las defendió don Benito, contra Francia.
Así como también Lázaro Cárdenas, defendió las riquezas naturales y la economía nacionales el 18 de marzo de 1938 (por lo que se están cumpliendo 79 años), en que expropió los bienes de las empresas petroleras; pues el petróleo ya era de México, desde la Independencia, y aún desde antes de la Colonia Española; que eran propiedad de particulares extranjeros que habían sentado sus reales en nuestro suelo patrio y pretendían ser un estado dentro de un Estado; pues se negaron a acatar los laudos (sentencias laborales), que les dieron la razón, la justicia y el derecho a los sindicatos de los trabajadores petroleros, a quienes pretendían tratar como esclavos.
La separación del Estado, de la Iglesia, las Leyes de Reforma, y la política liberal encabezada por Benito Juárez, hicieron de México un Estado moderno a nivel internacional, respetado por todos los gobiernos del mundo, que le dieron progreso al país.
La expropiación petrolera, ocurrida en la mejor coyuntura para México, como fue la inminente Segunda Guerra Mundial, dio al país su segunda gran modernidad, que hizo necesaria la creación del glorioso Instituto Politécnico Nacional, IPN, donde se prepararon los ingenieros necesarios para aprovechar la expropiación petrolera, en bien de la nación.
Ojalá que las nuevas generaciones no olviden estas dos fechas históricas; para que no pierdan su identidad nacional y su pertenencia a este gran país, que es México.
rangut@hotmail.com