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Innovación para el desarrollo local: la asignatura pendiente

Los gobiernos de diversas ciudades del mundo están adoptando un papel cada vez más activo en la promoción del desarrollo económico local, creando condiciones para elevar el atractivo de sus ciudades y, con ello, atraer talento e inversión en sectores de alto valor agregado. En países como Estados Unidos este enfoque se ha consolidado a través de lo que se conoce como distritos de innovación, pero resulta relevante también para México, donde muchas ciudades dependen todavía de industrias como la automotriz, cuya competitividad global es cada vez más incierta y vulnerable frente a nuevas economías emergentes.

Las ciudades mexicanas que aspiran a fortalecer su desarrollo económico no solo deben buscar atraer empresas de alto valor agregado, sino convertirse en buenos lugares para vivir, trabajar y disfrutar. Profesionistas altamente calificados y emprendedores ya no solo buscan mejores empleos, sino también mejores lugares para vivir: ciudades con vivienda asequible y bien ubicada, movilidad eficiente, vida cultural atractiva, infraestructura moderna y espacios públicos de calidad. Ahí radica la relevancia de impulsar la creación de distritos de innovación.

Los distritos de innovación son áreas dentro de las ciudades donde se agrupan universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas, emprendedores, aceleradoras e incubadoras de negocios, conformando ecosistemas en los que la proximidad física facilita la transferencia de conocimiento, el intercambio de ideas y la colaboración. Representan una transición respecto del modelo tradicional de parques industriales ubicados en periferias, desconectados y pensados para otras industrias. Actualmente la innovación en sectores como el tecnológico ocurre con frecuencia en espacios más compactos, accesibles y conectados con la vida urbana. Según el Brookings Institution, estos distritos contienen tres tipos de activos fundamentales:

Activos económicos: empresas, instituciones educativas, centros de investigación, laboratorios, startups, oficinas flexibles y espacios colaborativos que impulsan y cultivan la innovación. Son la base intelectual y productiva de un distrito de innovación.

Activos físicos: edificios, plazas, parques, calles caminables, transporte eficiente y espacios públicos de calidad que fortalecen las conexiones entre personas. Las plantas bajas activas, coworkings, parques, entre otros, suelen ser escenarios donde ocurren la interacción social y cultural, y el intercambio de conocimiento.

Activos de redes: networking, talleres, encuentros empresariales, ferias tecnológicas y una agenda continua de actividades que genera sinergias entre individuos e instituciones, acelerando la ejecución de ideas y proyectos.

La evidencia internacional muestra que estos espacios pueden surgir de múltiples formas: alrededor de campus universitarios, en barrios con alta concentración de pequeñas empresas, en corredores urbanos estratégicos o en antiguas zonas industriales reconvertidas en zonas modernas para industrias creativas, tecnológicas, médicas y similares.

En México, donde muchas ciudades han apostado por décadas a industrias manufactureras tradicionales, los distritos de innovación representan una oportunidad para diversificar la economía local hacia sectores más competitivos y con mayor proyección a futuro. La transición hacia una economía que dependa menos de industrias como la automotriz, por ejemplo, es fundamental.

Ciudades con buen desempeño económico, como Querétaro, Guadalajara o Monterrey, pueden fortalecer su economía local mediante estrategias orientadas a atraer talento e inversión de alto valor agregado, aprovechando sus ventajas de calidad de vida, localización, infraestructura y educación.

Los gobiernos estatales y municipales pueden desempeñar un rol activo articulando alianzas, definiendo visiones de largo plazo y generando condiciones urbanas y fiscales que fomenten la inversión y la atracción de talento. Pueden reunir a universidades, empresas, emprendedores e inversionistas para construir una visión compartida sobre el futuro económico de sus ciudades. Además cuentan con herramientas de política urbana, como el uso del suelo, incentivos de desarrollo urbano, infraestructura, transporte y espacio público, que pueden transformar áreas subutilizadas en polos atractivos para nuevas industrias.

Ejemplos internacionales, como Kendall Square en Boston o el Distrito 22@ en Barcelona, muestran que los distritos de innovación no surgen espontáneamente, sino que son resultado de decisiones públicas deliberadas, inversiones estratégicas y la construcción de alianzas y ecosistemas urbanos funcionales.

México necesita avanzar hacia un modelo económico más sofisticado, capaz de generar mejores empleos y atraer inversiones de mayor valor agregado. Los distritos de innovación pueden ayudar a ese objetivo. La pregunta es si nuestras ciudades están listas para dar el salto y crear nuevas oportunidades para el desarrollo económico local.

Alfredo San Juan
Alfredo San Juan


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Fernando Granados Franco
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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