Cultura

Las metamorfosis: Narciso y Eco (1)

  • 30-30
  • Las metamorfosis: Narciso y Eco (1)
  • Fernando Fabio Sánchez

El romano Publio Ovidio Nasón, un poeta casi contemporáneo a Jesucristo, narró la historia “de aquellos cuerpos que cambiaron de forma”, desde el principio hasta el presente, en un largo poema que ha llegado hasta nuestros días con el nombre de “Metamorfosis”.

En griego significa cambio de forma o figura.

Entre los años 1 y 8 de nuestra era, Ovidio reconstruyó los relatos griegos sobre los orígenes del mundo, desde el caos inicial y la configuración de la tierra y de los cielos y el nacimiento de los dioses, hasta el diluvio y los dos sobrevivientes que impulsaron la restauración de todo lo existente.

Uno de los mitos recreados por Ovidio es el de Narciso y Eco, que hoy presento en este espacio de 30-30.

Cuenta Ovidio que el dios Cefiso atrapó a la ninfa azul Liríope en un río y la conoció allí.

Del acto, la bella ninfa dio a luz a una creatura tan hermosa que a todos hacía caer rendidos de amor. Lo nombró Narciso.

Tiresias, el adivino ciego de Tebas, respondió un día a la pregunta: ¿llegará Narciso a una vieja y avanzada edad?

Dijo: “Sí, aunque no debe conocerse a sí mismo”.

Estas palabras tomaron relevancia en el momento en que Narciso cumplió 16 años, siendo un tierno chico que apenas parecía un hombre.

Hombres y mujeres lo deseaban con locura. Pero nadie, hasta entonces, lo había tocado.

Una ocasión en que dirigía siervos asustados a las redes de los cazadores, lo vio una ninfa que no podía estarse quieta ni hablar por sí misma.

Cuando otro hablaba, ella hacía lo mismo. Y no hablaba hasta que otro empezaba a hacerlo. Era la resonante Eco.

Juno, reina de los dioses y del cielo, le había dado esta cualidad, pues la diosa solía andar por el monte para sorprender a las ninfas guardando relación con Júpiter, su esposo.

Cuando ocurría tal descubrimiento, Eco distraía a la diosa con largas conversaciones hasta que la ninfa en cuestión podía huir.

Por eso Juno la condenó a que su lengua quedara restringida a las formas más básicas del habla, haciendo que Eco solo pudiera repetir las últimas palabras que escuchaba.

Cuando Eco vio a Narciso caminando en el campo, quedó invadida de amor y lo siguió en secreto.

*Traducción y selección personal de “Metamorphoses”: Ovidio (Hackett; trad. Stanley Lombardo).


fernandofsanchez@gmail.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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