Cultura

El canto de Odiseo

  • 30-30
  • El canto de Odiseo
  • Fernando Fabio Sánchez

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El filme “The Odyssey” de Christopher Nolan nos ha hecho volver al texto homérico. El ardid del caballo es una de las escenas más conocidas en nuestra cultura.

También, es casi un lugar común comparar un viaje complicado con la travesía de Odiseo o Ulises a Ítaca. 

Lo mismo ocurre con Penélope y el manto que teje y desteje, para simbolizar la espera.

El clásico de Homero, sin embargo, sigue siendo un misterio para la mayoría. 

Lo que sigue es una narración de 'La Odisea', basada en la traducción de Emily Wilson, versión que Nolan ha citado como una inspiración para su película.

El poeta pulsó la lira y cantó:

—Los griegos se retiraron a la mar luego de incendiar su campamento. Los troyanos encontraron un caballo, que arrastraron a una cima. Allí discutieron qué hacer con él.

Algunos dijeron que lo atravesaran con espadas; otros, que lo despeñaran por el precipicio. Pero algunos propusieron conservarlo para apaciguar a los dioses.

Esa fue la ruina de toda la ciudad. Del vientre hueco del caballo salieron los aqueos como un líquido, espadas en mano, y atacaron.

Se dispersaron para saquear y destruir cada barrio y hogar.

Odiseo y Menelao se dirigieron a la casa de Deífobo, hermano de Paris y Héctor. Obtuvieron la victoria final gracias a la protección de Atenea.

Eso cantó el poeta.

Al escuchar la historia, Odiseo lloró. Sus lágrimas mojaron sus mejillas como si fuera una mujer que veía a su esposo morir, defendiendo a sus hijos y su casa.

Nadie lo veía llorar, solo Alcínoo, quien estaba sentado a su derecha. Pronto habló a su gente:

—Nobles de Feacia. Nuestro huésped sufre al oír este canto. Que termine ahora para que no pese más sobre su corazón. 

Estos regalos son para él. Y este banquete para desearle buen camino. Pero, extranjero, antes de irte, responde con claridad a estas preguntas.

¿Qué nombre te dieron tus padres? ¿Cómo te llama tu gente? Cuéntanos sobre tu errancia y describe los lugares, la gente y las ciudades que has visto.

Y por favor dinos por qué estabas llorando cuando el poeta narró el saqueo a Troya. ¿Acaso perdiste a un ser amado? ¿Posiblemente un amigo?

Y Odiseo respondió:

—Mi señor Alcínoo, gran rey. La memoria vuelve más profundo mi dolor. ¿Dónde comenzar?

Soy Odiseo, hijo de Laertes, conocido por muchos artificios y mentiras. Vivo en Ítaca.

Pero la diosa Calipso me mantuvo prisionero en una cueva. Quería convertirme en su esposo. Lo mismo deseó Circe, la engañadora.

Luego de salir de Troya, un viento nos sacó de curso hacia los Cícones en Ísmaro.

Saqueamos la región y matamos a todos los hombres. Tomamos a sus esposas y nos repartimos sus riquezas. Luego di la orden de zarpar.

No me escucharon. Bebían vino y sacrificaban ovejas y ganado en la playa.

Los Cícones pidieron ayuda a sus vecinos de tierra adentro. Llegaron como hojas y flores en la primavera, justo al amanecer.

Zeus cambió nuestra suerte. ¡Pobres de nosotros! Los enemigos nos rodearon con espadas de bronce. Nos atacaron en la sagrada luz de la mañana.

Seis hombres de cada barco murieron. Los sobrevivientes preparamos la retirada. 

Pero antes de zarpar, llamamos tres veces a los pobres compañeros, que habían caído asesinados por los Cícones.

Zeus ordenó a los vientos del norte que empujaran nuestros barcos: un terrible tifón y una densa niebla cubrió el mar y la tierra. Luego la noche cayó del cielo y nos atrapó.

Así comenzó el canto de Odiseo. ¿Hacia dónde se dirigirán ahora?

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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