Cultura

Champions 2026 (iii): La ida de las semifinales

Champions 2026 (iii): La ida de las semifinales

Dos partidos muy equilibrados basados en la alternancia con distinto tono y énfasis: de una fiesta de goles, emociones y frenesí, pocas veces visto, a un sesión de solidez defensiva, fricciones y desgaste. El fútbol en su esplendor.

PARÍS Y MUNICH: OTRA GRAN HISTORIA PARA CONTARSE

En el espléndido y humeante Parque de los Príncipes, el Bayern Munich, dirigidos en el campo por Danks dada la suspensión de Company, salió con propuesta protagónica, tratando de hacerse de la pelota y presionando alto con Kane como punta en su formación de 4-2-3-1, mientras que el Paris Saint-Germain buscaba asentarse en su casa con un marcado 4-3-3. Un primer desborde de Olise a los cinco minutos y tras un aviso del local al cuarto de hora, en la jugada de regreso, Díaz condujo la pelota aprovechando una puntual combinación, recibió una discutible falta en el área por parte de Pacho para que Kane convirtiera el primero del partido con ejecución de manual.

Olise tuvo el segundo en un mano a mano pero Safonov contuvo, en tanto el anfitrión no podía salir de la tribulación, a pesar de la oportunidad de Dembélé frente a Neuer. Pero apareció entonces el pundoroso y talentoso georgiano Kvaratskhelia al 24’ -a quien se le extrañará en el Mundial- para disparar cruzado y emparejar el marcador, justo cuando más lo necesitaban los parisinos. Llegaron momentos de verticalidad por parte de ambos equipos y el empate en el marcador parecía efímero, sobre todo porque se plasmaba mayor interés en la puerta de enfrente que en proteger la propia, a pesar de tratarse de conjuntos sumamente estructurados, si bien con medio campo muy elástico y abriendo espacios en zona baja.

Pasada la media hora, Olise de un lado y Doué del otro, franceses letales, pusieron en aprietos a los arcos: en tiro de esquina derivado de este último embate, el pequeño Neves sorprendió con cabezazo certero para darle la vuelta al marcador en el 33’ y mandar al frente a los de azul, que pudieron ampliar vía otra vez Doué. No cesaba el intenso vaivén de norte a sur y en una de esas, Olise se coló por el corazón de la defensa rival y disparó con precisión para emparejar el score al 41’. Para cerrar, una desafortunada mano de Davies en el área provocada por Dembélé, quien cobró de manera exacta para evadir el lance de Neuer y dejar el marcador 3-2: una virtuosa, vertiginosa e intensa primera mitad, de las memorables en la historia del certamen.

Con lógica pausa y cautela arrancó la segunda parte con el ingreso de Laimer en lugar del canadiense Davies, si bien Kvaratskhelia desbordó con buena sensación de peligro pero no pudo culminar la jugada. El cuadro teutón trataba de empujar sin desesperarse con un Kane bajando más al medio campo, pero en una de ésas los agarraron en la maniobra y, para no variar, el georgiano ahora sí culminó una gran jugada iniciada por Vitinha que puso servicio justo a Hakimi, quien hizo lo propio con pase rasante al área. Y sin dar respiro, otro contragolpe del local que Dembélé sentenció con disparo al poste y adentro para dejar el 5-2 a falta de poco más de media hora: el gigante bávaro se encontraba seriamente herido por su fragilidad defensiva.

Pero los de rojo seguían en lo suyo mientras los de casa empezaban a realizar los cambios necesarios dado el frenesí, la situación de los jugadores y las necesidades del partido. Llegó el balón parado: Kimmich puso el balón en zona de angustia y Upamecano, con la cara al sol, la empujó para acercar a su equipo al 65’, que se mantenía en busca de acortar aún más la distancia, tal como lo logró Díaz en gran jugada tres minutos después, tras recibir preciso y elegante pase de Kane y dejar el 5-4 en el tablero: volvía el implacable espíritu de recuperación casi genético de los equipos alemanes. Los parisinos dejaron de inquietar el área rival en los siguientes minutos, en tanto los muniqueses seguían merodeando.

En la recta final, cambios incluidos por parte de los dos equipos y ya los dirigidos por Luis Enrique mostrándose más precavidos, acaso conforme con llevarse un gol de ventaja, igual que el cuadro alemán, dominando territorialmente pero menos incisivo; con todo, Mayulu dejó un disparo en el poste tras una contra y en la última jugada, cual cereza en este inmenso y exquisito pastel futbolero, la defensa anfitriona salvó un remate en la línea. Un juego plagado de ajustes tácticos, entre conformaciones, repliegues y desdoblamientos, con todo y vulnerabilidades puntual e inmisericordemente aprovechadas por el equipo rival. Un partido que si no hubiéramos visto, nadie lo podría haber imaginado.

MADRID A LONDRES POR EL TREN DEL EQUILIBRIO

En el cantador y efusivo Metropolitano con rollos de papel de baño en manos de muchos aficionados listos para ser lanzados, el Atlético de Madrid le hizo los honores al Arsenal con un 4-4-2 al ataque y con línea de cinco al momento de replegarse, frente al tradicional 4-3-3 del conjunto inglés: ambos equipos viviendo una racha poco favorable en sus respectivos compromisos recientes. Los primeros instantes fueron de posesión por parte del local, aunque la primera llegada más o menos seria fue de la visita, vía un remate a bocajarro que salió desviado. A partir de los diez minutos, los Gunners empezaron a reclamar la pelota y los dos equipos replegaban prácticamente con todos sus jugadores, quizá esperando una recuperación pronta para desdoblar en velocidad.

Julián Álvarez pasó lista con disparo desde fuera del área que desvió con seguridad el arquero español Raya y pronto respondieron los visitantes con peligroso contragolpe: el partido parecía abrirse un poco desde el equilibrio, alrededor del cuarto de hora. En tiro de esquina, Koke extendió el brazo sobre un rival pero la jugada no se revisó, mientras que otra vez el delantero argentino lo intentaba ahora a través de un remate de cabeza que pasó por arriba del travesaño, en tanto Madueke enviaba un aviso que pasó muy cerca del poste. Transcurría el tiempo y la forma de regresar a defender por parte de los dos conjuntos seguía definiendo el desarrollo del encuentro, incluso cuando se abría la oportunidad de algún contragolpe o en el momento en el que se recuperaba el balón en campo contrario.

Finalmente el marcador se movió hacia el cierre de la primera mitad vía un apretado penal, enfáticamente reclamado por Simeone, que convirtió el sueco Gyökeres, a quien le cometieron la falta, a pesar del buen lance del esloveno Oblak. Una mitad caracterizada por el equilibrio, tanto en ocasiones como en posesión, que terminó de balanceándose por el penal, mismo que obligará a los ajustes sobre todo por parte del equipo local, ahora en desventaja: se esperaban cambios para el complemento tanto de hombres como de disposición táctica por parte del cuadro madrileño, y asumir postura de contención o ampliación, del lado de los londinenses.

Le Normand en lugar de Giuliano Simeone para la segunda parte y un primer aviso de Julián en tiro libre, tratando de sorprender a Raya, quien aguantó poco después el embate de Lookman que provocó un contrarremate de Griezmann también detenido, fueron las iniciales definiciones del complemento. Pero la presión se mantuvo de forma incremental hasta que White cometió un penal por tocar la pelota con la mano y Julián, tomando la responsabilidad, anotó el gol del empate al 56’. Ante defensas tan sólidas y de rápida recuperación al momento, sólo a partir de sendos disparos desde los once pasos, lograron anotar los equipos.

Eze sustituyó a un lesionado Ødegaard y la visita perdió a su armador. Llegó un episodio favorable para los colchoneros impulsados con efusividad por el empate, el público y su entrenador: Griezmann, de gran partido quizá a sabiendas que es el último que juega en casa dentro de la Champions, dejó una pelota en el travesaño y disparó otra que fue bien desviada, en tanto Lookman remató el esférico como venía, aunque lo mandó muy por arriba: así era, diría el clásico. El equipo de casa sabía que era el momento para darle la vuelta y, en consecuencia, Arteta envió tres cambios de alto nivel: Saka, Trossard y Gabriel Jesus al terreno de juego, mostrando más banca que el oponente.

Lookman volvió a hacerse presente al 74’ con tiro que logró controlar Raya y vino una jugada temeraria de Hancko en el área que por poco deriva en su segundo penal provocado: se marcó, pero el VAR llamó al árbitro Makkelie para corregir la apretada jugada. Sin embargo, el equipo ahora de azul tomó el control en los últimos minutos y se notaba más peligroso, como tratando de hacer cumplir el posible gol del penal que no fue: el recién ingresado Mosquera puso a prueba a Oblak y Rice lanzó disparo lejano que puso nervioso a todo el estadio. Reaccionó en los últimos minutos de la compensación el Aleti con un disparo cercano de Molina, quien entró de cambio, y sacudiéndose la presión con avanzadas al frente, no obstante un último disparo de Trossard que salió desviado. Todo para la vuelta en un enfrentamiento de aliento equilibrista.


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Fernando Cuevas
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