Cultura

Canciones futboleras

Ahora que andamos en tiempos mundialistas, una fugaz escucha por algunas composiciones en las que el futbol aparece como elemento narrativo, entre recuerdos, sensaciones y aficiones que, se sabe, duran para toda la vida. Sonidos que acompañan las jugadas en el terreno de juego desde diversas perspectivas, incluyendo las de los hinchas que forman parte esencial del juego, además de otras piezas de aliento crítico frente a las estructuras balompédicas, como el clásico de The Fall, Kicker Conspiracy (1983), alertando sobre los manejos del futbol inglés, desde los medios y la Asociación, que influían en los intentos por extinguir el futbol talentoso y atrevido, convirtiendo el juego en un asunto de ricos que dejaba fuera al aficionado tradicional de la clase trabajadora.

El gran Richard Dawson compuso Two Halves, describiendo un partido de futbol infantil con las angustias del caso, el vínculo padre e hijo y el humor de la resignación, todo a partir de una instrumentación tan sencilla como precisa, en tanto, Rod Stewart, gran fan del futbol, propuso la emotiva balada Touchline (2021), recordando el apoyo paterno desde la línea de banda y, de paso, la repetición de la actitud pero ahora con su propio hijo. En esta vertiente, el vocalista Colin Meloy, líder del brillante grupo de folkrock originario de Portland The Decemberists, favoritos de la cultura hipster, compuso con rítmica contagiante y armonía amigable Sporting Life (2005), cuya letra recuerda sus difíciles épocas como jugador infantil de futbol, decepcionando a propios y extraños.

En God’s Footballer (1991), Billy Bragg retomó la historia del prometedor jugador de The Wolves, Peter Knowles, quien anunció que se había convertido en Testigo de Jehová, por lo que dejaría las canchas, en la temporada 1969/1970: la voz narrativa y la guitarra son cobijadas por cuerdas con cierto toque nostálgico. James, originario de Manchester hizo una autoversión de Low, Low, Low (1993) titulada Goal, Goal, Goal (1994), invitando al equipo inglés a buscar un toque de claridad en el juego, mientras que Animal Collective propuso la profusamente rítmica Goalkeeper, dedicada al único que mete las manos y que, por diferente, puede experimentar cierta soledad o miedo, como en cuando enfrenta un penal. En su tesitura a media luz cargado de apuntes soul, Simply Red propuso We’re in This Together (1996), tema que se usó en la Eurocopa de aquel año.

A manera de homenaje, Morrissey compartió Munich Air Disaster 1958 (2004) para recordar, con su característica convicción, a los integrantes del Manchester United, apodados Busby Babes, que sufrieron un accidente cuando viajaban a Belgrado en el que perdieron la vida varios de ellos y que para otros representó la imposibilidad de volver a jugar. La rapera galesa Juice Menace propuso For Her, junto a la Federación de Futbol de Gales y en clave femenina, para motivar a las mujeres a que se sumen a la práctica de este deporte. También desde estas tierras, Los Campesinos! grabaron, en clave de indierock con acento melódico, Every Defeat is a Divorce (Three Lions) (2011), refiriéndose a los fracasos de la selección inglesa en los mundiales, con una mezcla de reclamo y nostalgia en forma de analogías que se gritan en tribuna.

El dueto de los gemelos Reid conocido como The Proclaimers, aficionados del Hibernian escocés, equipo que retomó la balada Sunshine on Leith como himno alterno, compusieron The Joyful Kilmarnock Blues (1987) y White is the Colour (2002). Rivers Cuomo de Weezer es un conocido fan del soccer, seguidor del Galaxy de Los Ángeles; grabó en solitario la balada My Day Is Coming (2006), canción de corte esperanzador dedicada a la selección de su país y ya con la banda completa, presentaron la energética Represent (2010), para acompañar la travesía estadounidense por el mundial de aquel año. Equipos de este país contaron en el 2007 con la colaboración de reconocidas bandas para ponerle música a sus colores: desde Washington, los punketos de Bad Brain firmaron D.C. United; con sangre mexicana, Kinky grabó We Are the Galaxy; The Polyphonic Spree hizo lo propio con H-O-O-P-S Yes!, canción como de porristas juveniles con todo y metales dedicada al equipo de Dallas y los canadienses de Barenaked Ladies homenajearon al cuadro de Toronto con la canción T.F.C.

A pesar de que su selección surgió en 1920, la República de Irlanda asistió a su primer mundial en 1990, en el que llegaron a cuartos de final. Con su característica combinación de punk celta, The Pogues en conjunto con The Dubliners produjeron Jack’s Heroes (1990), reconociendo el crucial papel del entrenador Jack Charlton, también celebrado con humor por Liam Harrison and the Goal Celebrities, que con Give It A Lash Jack (1990), confirmaron su condición de one hit wonders y se ganaron la simpatía de Bono. También desde Irlanda, el grupo Sultans of Ping FC compuso Give Him a Ball (And a Yard of Grass) (1993), en el que rindieron tributo a Nigel Clough, jugador del Nottingham Forest, y The Hitchers hicieron lo propio con el rock directo de Strachan (1997), para acompañar al jugador escocés del Leeds y librar, al mismo tiempo, un pleito con la novia. New Order, mientras tanto, grabó World in Motion (1990) en clave synthpop para acompañar a la selección inglesa en su participación por tierras italianas.

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Fernando Cuevas
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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