Es la temporada de las posadas, los villancicos, de sentirnos alegres y de comer y gastar de más, pero hoy no vamos a hablar de ello; sin embargo, es común que entre el olor a ponche y buñuelos se cuele la nostalgia. El invierno es una temporada de estar más tiempo en casa, lo que nos pone a pensar y nos trae recuerdos. Contradictoriamente también es un tiempo para festejar y pasar tiempo con amigos y familia, así que la temporada puede ser particularmente complicada para los solteros o para quien perdió recientemente a un ser querido. La algarabía en el exterior se mezcla con la nostalgia en el interior. Con estos sentimientos encontrados, no es difícil que en estas fechas decidamos enviar o bien que recibamos mensajes de texto de amigos y familiares y, por supuesto, también de los exes. No es un pecado sentir nostalgia por una relación. De hecho, si ésta terminó recientemente es inevitable recordar lo que hiciste las pasadas navidades. Es imposible negar que el peso de la relación que terminó se siente mucho más fuerte en diciembre que, digamos, en mayo o en junio.
Recuerdo el comentario de una amiga la navidad pasada: “Más que Navidad, parece Halloween, en esta temporada se me están apareciendo amores que creía difuntos”. Estos textos de amores del pasado, independientemente de si son fríos o cálidos mueven sentimientos que creíamos enterrados. En ocasiones sentimos nostalgia por esa relación perdida o, en otros casos, enojo: “¿Cómo me manda su foto si lo último que quiero es verlo?” Hay quienes reciben estos mensajes con suspicacia: “¿Mmm será que está a disgusto o terminó con su nueva pareja? ¿Querrá volver? Y así, pasan horas haciendo conjeturas —solos o con ayuda sus amistades— sobre el significado del texto. Lo peor es que generalmente después de mil teorías no se ha despejado una sola interrogante.
Si bien no es tema de películas o villancicos, lo cierto es que en la temporada navideña no todo es armonía y felicidad. Hay estrés, mal humor y salen viejos demonios a rondar las relaciones, lo que nos amarga los romeritos, el pavo y el alma. Parecería que al desenvolver los regalos, desenvolvemos también los recuerdos de momentos que nos han lastimado y en esa situación, añorar buenos momentos con tu ex pareja resulta casi inevitable. Es entonces que tomamos el teléfono para enviar un mensaje de texto con nuestras felicitaciones por Navidad, Año Nuevo, o lo que celebre cada quien, a ese ex que recordamos con nostalgia.
Cuando recibimos un texto así, lo ideal, aunque no siempre posible, es tener cautela. Si sabemos que la temporada navideña suele despertar nostalgia es importante reconocer que quizá ese mensaje de texto no es una declaración de amor para volver a estar juntos, sino de cariño y de reconocimiento a los buenos momentos que vivimos.
En otras ocasiones, el mensaje de texto que esperamos de la ex pareja no llega. Miramos el teléfono en repetidas ocasiones y entre mensajes de amigos y familiares no está el que deseamos ansiosamente ver. Duele, porque sabemos que el “no mensaje” es, en sí mismo, un mensaje.
Los buenos deseos se aceptan y no hay que pensar mucho en las intenciones del que las envió. Esas solo puede saberlas a ciencia cierta esa persona de la misma forma que solo nosotros sabemos la intención que tiene nuestro mensaje cuando lo enviamos. Esperemos que en ambos casos sean positivas, finalmente el amor en ocasiones no termina, solo se transforma.
Aprovecho para desearles a todos una feliz Navidad y que estén rodeados de la gente que quieren y los sentimientos que importan.
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