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Viernes , 26.04.2019 / 09:05 Hoy

Trayectos

Argumentum ad nauseam

Fátima Ibarrola

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Un argumento ad nauseam, o argumentum ad nauseam, es una falacia en la que se argumenta en favor de un enunciado mediante su prolongada reiteración, por una o varias personas. La apelación a este argumento implica que alguna de las partes incita a una discusión superflua para escapar de razonamientos que no se pueden contrarrestar, reiterando aspectos discutidos, explicados y/o refutados con anterioridad. A decir de los diccionarios, esta falacia es utilizada habitualmente por políticos, creyentes religiosos y retóricos, y es uno de los mecanismos para reforzar predichos sociales al repetir determinadas afirmaciones. Este es en resumen la participación de Andrés Manuel López Obrador en el segundo debate presidencial, dónde esgrimió su frase: -ustedes son la mafia del poder, refiriéndose a sus oponentes, así se puso falaz, egocéntrico, reiterativo y hueco.

A riesgo de que pueda ser tachada por mis lectores como tendenciosa expreso aquí que luego de presenciar un segundo debate lleno de fuertes vivencias, iniciando con la alerta sísmica a las 21:15, hora del centro, concluyo que, sin duda, el candidato que se presentó más ecuánime, informado, preparado y congruente en su discurso fue sido José Antonio Meade. A diferencia del término ad nauseam cuando decimos que ha habido una argumentación equanimitas, que en latín significa andar con los ánimos igual para todos, es entonces cuando queda claro que Meade fue justo, benévolo, permaneció ecuánime, lo que se refiere a la virtud de quien es equilibrado, tal y como se presentó el candidato priista, aún y cuando López y Anaya decidieron atacar contra el exsecretario de Hacienda y ex canciller mexicano Meade, la diferencia de lo que escucho en los noticiarios y leídoen los diarios, finalmente si hizo un comentario contundente, cuando se le hizo un señalamiento por la visita de Donald Trump a México, esta fue -"nunca más les volveremos a fallar".

He de reconocer que a diferencia del primer debate todos los candidatos trajeron propuestas para los temas migratorios, de drogas y de la trata de inmigrantes; sin embargo López Obrador fue iluso, utópico y reiterativo, Meade por el contrario fue enfático cuando expuso que en la frontera sur no sólo entran trabajadores, también están células del crimen organizado, razón por la cual no sólo se debe dar un buen trato a los migrantes, también seguir los protocolos de prevención contra el crimen organizado. La idea de las procuradurías en cada consulado es una buena idea de AMLO, lo de llevarse al Instituto de Migración a Tijuana tampoco está mal, pero sus planes de alimentación autosuficiente son utópicas pues esto no lo ha logrado ningún país en el mundo, esto lo hace ver iluso.

En el caso de Ricardo Anaya hay que decir que iba presionado por el revistazo que le llegó en ese momento de Proceso, y el enojo que López demuestra contra Anaya es excesivo, eso podría deberse a que la gente está más enojada contra el PRI que contra su candidato, eso pone en empate técnico a Anaya y a Meade, y claro Anaya ataca a Meade y mientras tanto Jaime Rodríguez, el Bronco decidió portarse como Juan Pueblo, y así jugó a ser la voz del pueblo, el chistoso, el que cuestionaba y pedía abrazos entre los otros tres contendientes. Así lo vi yo: Argumentum ad nauseam, versus argumentum equanimitas.

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