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Martes , 26.03.2019 / 05:07 Hoy

Contexto

Los medios de comunicación frente a AMLO

Esteban Illades

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A Andrés Manuel López Obrador le gusta hablar. Le gusta estar en control de la narrativa. Le gusta que la agenda política gire en torno a él. Es normal. Es el Presidente de México. Ser dueño de la conversación es parte fundamental del trabajo: reduce críticas, consolida su posición. De no ser así, lo que se tendría es un Enrique Peña Nieto, vapuleado por la prensa una y otra vez, con popularidad por los suelos y ningún mensaje que difundir. Un presidente inexistente.

Sin embargo, eso no quiere decir que los medios no deban hacer su papel de escrutinio; al contrario, deben ser más tenaces. Cuando un gobierno es quien dicta los términos, como López Obrador con su conferencia matutina, la situación se complica. Los periodistas deben encontrar maneras de romper el cerco informativo. Cosa que aún no sucede, salvo contadas excepciones.

Tradicionalmente, los medios de comunicación no envían a sus piezas más fuertes a cubrir la fuente presidencial porque no hay mucho que cubrir: a la prensa se le dan boletines y con eso se llena la cuota diaria de tinta. La batalla, si es que se da, se da en otra trinchera: en los editoriales y en las investigaciones –por ejemplo, con la casa blanca–.

Pero eso cambió. Ahora el Presidente tiene un estilo distinto: se pone al frente, dispuesto a defender su proyecto desde las trincheras. Y le ha funcionado, en parte por la calidad del oponente. Basta con ver al olvidado comunicador de los 90 que irrumpió a principios de esta semana en plena conferencia y dedicó su tiempo a la zalamería abierta.

López Obrador no va a cambiar de estilo. Quien tiene que cambiar es la prensa. Un ejemplo de cómo hacerlo puede ser Estados Unidos, donde la fuente presidencial es la culminación de la carrera del reportero. Se envía al más experimentado, al más hábil. Al que puede reaccionar de inmediato cuando el presidente intenta darle la vuelta. Como Jim Acosta, de CNN, que en más de una ocasión ha sacado de quicio a Donald Trump.

El Presidente se toma en serio sus conferencias matutinas, y qué bueno. Nuestros medios deberían hacer lo mismo. Solo así cumplirán sus objetivos primordiales: mantener al gobierno bien vigilado y a la población bien informada.

@esteban_is
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