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Martes , 19.02.2019 / 23:58 Hoy

Columna de Esteban Garaiz

Cartilla Moral o Código Ético

Esteban Garaiz

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A la memoria de mi querido alumno Samuel del Villar, el traicionado promotor de la renovación moral de la sociedad 1982



En cualquier foro de análisis, sea académico o de reflexión pública, que pretenda ser serio y constructivo, resulta necesario que los participantes coincidan en el valor y significado que se les da a las palabras: a los términos utilizados.

Por eso, resulta casi siempre poco serio endilgar epítetos como: retrógrado, populista, reaccionario, fanático, fascista, subversivo, guerrillero, asistencialismo y otros por el estilo, sin realmente precisar qué se quiere informar.

Esto: a propósito de la propuesta que hizo en campaña a la ciudadanía el que hoy es Presidente de la República con el respaldo de más de 30 millones de votos ciudadanos.

No es lo mismo moral que ética. La moral es un código de conducta humana que deriva de una creencia religiosa. La ética en cambio, es igualmente un código de conducta, si bien derivado de la racionalidad: del deber ser. Es una materia filosófica.

Una institución antigua, como la Iglesia Católica, establece desde hace siglos en la formación de sus profesionales dos etapas consecutivas: la filosófica y a continuación la teológica.

En la primera fase formacional, la filosofía, se estudia la lógica: para pensar racionalmente, la metafísica: el por qué y el para qué, y la ética: o sea la reflexión racional sobre la conducta humana.

En la segunda etapa formativa vendrán los temas propiamente teológicos, derivados de la fe. En el caso citado, la moral deriva del Decálogo de Mosis el egipcio: los diez mandamientos.

Distintas religiones, con distintos dogmas, tendrán también distintas morales: como pueden ser temas relacionados con el consumo de carne animal, o la de cerdo, o la poligamia, o el celibato, o el culto a las imágenes, o el ayuno, o el alcohol.

La libertad, la igualdad y la fraternidad son valores eminentemente éticos, racionales, más allá de disposiciones morales. Ese es el vigor de las ideas rusonianas. Incluso se puede decir que la fraternidad de los seres humanos tiene un fundamento científico: los antropólogos han demostrado fehacientemente que todos, absolutamente todos los seres humanos venimos de la misma Madre africana.

Ahora, el Presidente de la República que fue electo y respaldado con la proclama de la Cuarta Transformación basada esencialmente en el combate a la corrupción que nos ahoga, decide ir más allá de sus atribuciones, y nos propone a todos los habitantes de la Nación la reforma ética de la sociedad.

Tal renovación de la conducta social de todos los integrantes de esta república, inevitablemente deberá sustentarse sobre los valores éticos proclamados por los revolucionarios franceses de 1789: libertad, igualdad y fraternidad.

Cuando, después de la toma de la Bastilla, el 14 de julio, y el violento exterminio de la realeza, desmontan el régimen agrario feudal, y todo el mundo pasa a ser llamado igualitariamente “citoyen”: ciudadano pura y simplemente; o sea: ciudadanía universal.

En México, 120 años después, se reproduce el mismo gran salto histórico: para fundar la genuina república con ciudadanía para todos, y después de los continuos trastornos del siglo XIX, que llevaron a que la Nación perdiera la mitad del territorio, por la revolución armada se destruye el viejo orden agrario virreinal que impedía la liberación de los peones y sus familias y se establece la ciudadanía universal.

Las políticas públicas: las grandes aspiraciones o postulados nacionales se cristalizan en las instituciones, que serán sus instrumentos. El gobierno de leyes para instrumentar las grandes políticas nacionales: derechos humanos, educación universal, propiedad originaria de los recursos naturales, rectoría económica del Estado (no co-gobierno), derechos laborales, libertad de creencias. Postulados en instituciones: nuevo Pacto Social.

Ahora, en esa conmemoración gloriosa de la verdadera república, a los 102 años, la Secretaría de la Función Pública expide y publica en el Diario Oficial de la Federación el nuevo Código de ética para los funcionarios del gobierno federal.

Al día siguiente, lo hace igualmente la Secretaría de la Contraloría General del Estado de Yucatán cuya titular es Lizbeth Basto Avilés, para los servidores públicos estatales yucatecos.

Daremos seguimiento.

P.D. Recomendable el libro póstumo de Samuel: Agravios nacionales en la hacienda pública mexicana 1982-2005, edit. Océano.



www.estebangaraiz.org





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