Cultura

En casa con Guillermo

  • La nota breve
  • En casa con Guillermo
  • Enrique Vázquez

La presencia de la figura de Guillermo del Toro en el imaginario de quienes vivimos en Guadalajara, no podría haber sido mejor que con la exposición En casa con mis monstruos y las actividades alternas que los organizadores, el propio realizador y su equipo han desarrollado hasta hoy. Creo sin exagerar, que entre los tapatíos que aún residen en Guadalajara cercanos a él y quienes le admiramos por su obra esta exhibición ha marcado un antes y un después.   Pocas ocasiones, los creadores tienen un acercamiento con sus seguidores de la forma en cómo lo ha tenido él hasta hoy. Más allá de la exposición en sí que está integrada por poco más de 950 relevantes piezas, muy bien distribuidas en ocho salas y que proporciona una experiencia muy particular, el gran plus han sido los recorridos que ha dirigido él mismo y su curador Eugenio Caballero. Han resultado muy enriquecedores  porque en esas explicaciones de cómo estructuraron “una muestra sobre el imaginario del cineasta”, va implícita un enfoque particular de cómo relacionar una gran cantidad de símbolos que son parte del imaginario colectivo sobre el terror, el suspenso, la muerte y lo fantástico a través de diversas manifestaciones artísticas de distintas épocas, incluyendo la nuestra. El recorrido por la exposición resulta inspirador y aporta elementos que ayudan a revisitar la obra cinematográfica de Del Toro con otra visión.  De el concierto En casa con mis monstruos Sinfónico, lo que más me sorprendió fue la forma en cómo todo el equipo logró una perfecta sincronía entre las imágenes y la música y algunos momentos de silencio en las cuatro piezas presentadas.  Es inevitable intentar explicarse cómo lo hicieron y sólo se me ocurre que la vía más fácil pudo ser grabar las partituras primero y sobre la grabación, realizar una edición de las escenas de cada uno de los filmes. Me parece que la sonorización que hicieron los ingenieros del Auditorio Telmex de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) que recreó cada pieza de manera aceptable bajo la brillante dirección de Tim Davies, fue muy destacada, lo menciono porque incluso el buen trabajo del conjunto pudo venirse abajo con una mala sonorización, que no fue el caso.  Es importante que en el contexto en que vivimos permanezca en esta gran iniciativa cultural, el espíritu de que cada acción llegue al mayor número de personas. Los organizadores han dicho que desde su apertura el 31 de mayo hasta hoy la muestra ha sido visitada aproximadamente por 1,200 personas, por día, es decir, si contamos 66 días son 79 mil 200. En los dos conciertos en los que se interpretaron Por la gloria de Merlín Suite, de Trollhunter relatos de Arcadia, del propio Davies orquestada por Jeremy Levy y Jordan Seigel,  Suite del Espinazo del diablo, de Javier Navarrete transcrita y mejorada por Peter Roos, Suite de La forma del agua, de Alexander Desplat y la  Suite de El laberinto del fauno, de Javier Navarrete, acudieron poco más de 16 mil personas.  La muestra permanecerá hasta octubre, ojalá las gratas sorpresas sigan. 

Twitter @enriquevazgdl 


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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