Política

El SIAPA así no sirve

Alguna vez en una entrevista que le hice en Canal 44, el añorado Esteban Garaiz me dijo: “toda institución humana termina por podrirse, el asunto es cuánto tiempo tardan”. El Sistema Intermunicipal de Agua, Alcantarillado y Agua Potable (SIAPA) de Guadalajara es un ejemplo. La institución se creó en 1978, y su municipalización ocurrió con la llegada de los gobiernos panistas a comienzos de siglo. Así, el SIAPA respondió de manera integrada al rápido crecimiento poblacional y a la necesidad de grandes obras de abastecimiento, saneamiento y drenaje que los organismos locales aislados no podían enfrentar. El SIAPA tenía un sentido técnico, político e histórico. No obstante, se perdió en el camino.

A partir de la segunda mitad del sexenio de Emilio González Márquez, el SIAPA comenzó su inexorable declive. Los casos de corrupción fueron el espejo más visible. El más evidente es el caso de Rodolfo Ocampo, extitular de la institución de marzo de 2007 a enero de 2010, que entró en prisión durante tres años y cuatro meses por irregularidades en contratos y obras, adjudicaciones dirigidas, y faltantes en recursos atribuibles a la gestión. Sin embargo, la utilización política de la nómina, las licitaciones opacas, el nepotismo y la falta de transparencia son constantes en el SIAPA. La última fue la decisión de su titular Antonio Juárez Trueba de no comparecer frente al Congreso. Un error democrático: un funcionario público está obligado a dar explicaciones y -nos guste o no- el Congreso representa la soberanía popular en Jalisco.  

A la opacidad y corrupción del SIAPA, hay que sumarle la ineficiencia en su objetivo de llevar agua de calidad a los hogares de los tapatíos. La mala calidad del servicio ha provocado que buena parte de la metrópoli sufra de agua contaminada y malos olores. Investigadores de la UdeG, detectaron bacterias y niveles químicos fuera de la norma en Tonalá hace unos días. La propia Universidad pidió decretar una emergencia sanitaria a nivel metropolitano; mientras que los académicos de la Universidad Panamericana pidieron una reconfiguración de la institución.

El panorama del SIAPA es desolador y no es culpa de estas administraciones estatal y municipales. Es un problema de años y hasta décadas. Algunos de los problemas de fondo: cartera vencida y morosidad; bajo ingresos operativos lo que obliga a subsidios o financiamiento externo.

Tarifas insuficientes y estructura regresiva; es decir, precios que no cubren costos reales de operación e inversión. Subsidios mal focalizados; Déficit financiero y falta de inversión; ingresos operativos insuficientes para mantenimiento y renovación de redes o deuda creciente para financiar obras urgentes.

Y hay más. Pérdidas de agua: fugas en redes, medición deficiente y robo que disminuyen la disponibilidad. Plazas no justificadas, contrataciones discrecionales y gasto administrativo que restan recursos para inversión. Opacidad y malas prácticas en contrataciones: licitaciones dirigidas, adjudicaciones directas y posibles sobreprecios que erosionan confianza y recursos. Gobernanza fragmentada y baja autonomía técnica: estructura intermunicipal con responsabilidad dispersa entre ayuntamientos y el estado. Debilidad en operación; escasa participación ciudadana en la institución.

Hay quien gusta entretenerse con el caso de una aviadora como Elizabeth Castro, conductora de televisión y exfuncionaria del SIAPA. Claro que es condenable que una mujer que no tiene idea de agua sea contratada como asesora técnica por el SIAPA ganando más de 70 mil pesos mensuales. No obstante, para lo que necesita el SIAPA, el caso de Castro es más distracción que debate de fondo. El SIAPA necesita una refundación profunda que no permita casos como el de la aviadora, pero no puede quedarse sólo en apagar fuegos.

El gobernador Pablo Lemus tiene una gran oportunidad de reformar y refundar el SIAPA como legado. Enterrar años de corrupción y recuperar el espíritu original de la institución. Por ejemplo, darle un cariz técnico y no político. Sacar a los políticos del SIAPA. Establecer reguladores independientes. Transparencia: publicar nóminas en tiempo real para evitar casos de abuso. Carrera técnica al interior. Debate serio sobre las tarifas. Incorporar tecnología y presentar planes multianuales realistas. Apuesta por una reducción seria de nuestro consumo de agua.  Casos como el de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, metrópolis de Chile, Medellín o Aguas de Barcelona pueden servir de marco. El SIAPA como está no sirve, no importa si su titular se llama Juan, Pedro o José. El problema es estructural y de fondo. Convertir la crisis en oportunidad está en el escritorio de Lemus.


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Enrique Toussaint
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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