Siempre he creído que los billetes de una economía son como su tarjeta de presentación.
Para un turista extranjero que viaje por aire y nunca haya visitado nuestro país su segunda impresión la recibirá cuando cambie sus dólares por pesos en la casa de cambio.
La primera impresión la dará el aeropuerto al que haya llegado.
Si el papel moneda es viejo y arrugado, como el que siguen utilizando algunos países africanos y de América Latina, se generará una percepción arcaica y de retraso.
Si los billetes están impresos en papel de poca seguridad, se trasmitirá desconfianza en la economía.
Las imágenes impresas en los billetes y monedas también dicen mucho de la cultura de un pueblo.
Pueden contener el mensaje oculto de las prioridades, los intereses y las aspiraciones de los habitantes de ese país.
Las naciones donde la efigie de su moneda está dedicada a héroes de su historia pueden enviar una señal de que su mirada está anclada al pasado.
En el caso de México las figuras en su moneda han estado tradicionalmente relacionadas con héroes de la Independencia, de la Revolución, de la Reforma y de la Guerra con Estados Unidos, aunque también han dado cabida a la poesía precolombina, en la persona del rey poeta de Texcoco Nezahualcóyotl; al arte nacional con reconocimiento mundial, en la efigie de la pareja de pintores formada por Diego Rivera y Frida Kahlo; y a la aportación mexicana a la literatura universal en el rostro de sor Juana Inés de la Cruz.
Por eso celebro la imagen del nuevo billete de 50 pesos mexicanos. Por primera vez no aparece la figura de algún personaje del pasado.
Aunque el anverso rememora la fundación de Tenochtitlán, la figura principal es aquella legendaria águila devorando a la serpiente, símbolo de unidad nacional.
En el reverso aparece una representación de los ecosistemas amenazados, con la figura de un ajolote, especie endémica en peligro de extinción, con una milpa sembrada en Xochimilco de fondo, rememorando al principal alimento de los mexicanos: el maíz.
Con la unidad nacional y el cuidado al medio ambiente como mensajes ocultos, impresos en un material elegante y de calidad, Banco de México envía al mundo los mensajes correctos sobre las que debieran ser algunas de nuestras aspiraciones.
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