Política

México es un partido amañado

  • 4ta de Humboldt
  • México es un partido amañado
  • Elliot Ruiz

La FIFA tiene que saber que nuestro país es un partido de futbol entre el Gobierno y los ciudadanos. La cancha está inclinada, y ya sabemos hacia qué lado. El problema es que cada vez se inclina más (o la inclinan más), de manera casi imperceptible. Ellos ponen las reglas y las cambian a su conveniencia. Se han apropiado de la cancha, del balón, de las gradas y hasta de los cronistas. El VAR es suyo, aunque lo paguemos nosotros.

Irónicamente, solo sirve en nuestra contra. El árbitro les pertenece, aunque lo “elegimos” nosotros… de entre sus amigos. Se han apropiado de la justicia deportiva porque pueden y porque quieren. De verse en apuros el Gobierno, el árbitro tiene la facultad de mandar a cualquier ciudadano a las regaderas. Sobran pretextos en el artículo 19 constitucional. Cualquiera de esas infracciones se puede fabricar. En cambio, cuando el Gobierno comete una falta grave, el VAR se descompone y se levanta la bandera del fuero y la “presunción de inocencia”. ¿Cuauhtémoc Blanco, eres tú? Hay ciudadanos en la cancha y otros en las gradas.

A veces, el árbitro siente la presión y saca, de repente, una tarjeta amarilla en contra de los dueños de la pelota, pero no puede hacer más; a ellos debe su trabajo. Eso sí, el juego tiene que tener apariencia de “limpio” y “justo”; de ahí que la maroma para ocultar lo evidente tenga que ser digna de los mejores circos del mundo.

Pan y circo, circo y pan: el orden de los factores no altera el resultado. El juego lo tienen que ganar ellos, y a eso le llaman “democracia”. De vez en cuando, uno que otro ciudadano logra meterle un gol al Gobierno, y al árbitro no le queda otra opción más que darlo por bueno.

Ojalá así suceda con el asunto de la prisión preventiva oficiosa. Porque el árbitro que tenemos (el Poder Judicial, y más específicamente la Suprema Corte de Justicia de la Nación) carece de legitimidad. Los ciudadanos creemos más en la Selección Mexicana que en la Corte, y eso ya es mucho decir.

Pero si estos personajes caricaturescos se atreven a arrebatarle al Gobierno el poder de expulsar a cualquier ciudadano del campo de juego… en una de esas hasta les creemos su cuento de que son independientes.

Han hecho audiencias públicas en materia ambiental y de discapacidad, temas muy importantes, pero… ¿y la prisión preventiva oficiosa? ¿Acaso hay un tema de mayor urgencia para la justicia mexicana? Se han cansado de argumentar citando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero ¿cuándo voltearán a ver las condenas que este organismo ha dictado en contra del Estado mexicano?

Mientras tanto, siguen jugando para el Gobierno, o mejor dicho, para el grupo que hoy está en el poder. Pero cuidado, porque las gradas no perdonan. Hablando de organismos internacionales, la FIFA tendría que saberlo. En el fondo lo sabe, así como también sabe que Estados Unidos representa un peligro para los derechos humanos. Realmente no le interesa.

México, uno de los anfitriones de la máxima fiesta del futbol, es un Estado violador sistemático del derecho humano a la libertad, al mantener a miles de sus ciudadanos presos durante años y sin juicio.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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