¡El mundo arde y la ONU duerme! Si el poder se vuelve incontrolable y solo rige la ley del más fuerte, ¿cómo puede sobrevivir la ONU sin revisar las bases que la crearon? ¿Se volvió obsoleta? ¿Las condiciones de 1945 ya desaparecieron? ¿Hay que crear otra institución?
Quienes se niegan a pensar repiten la lógica del poder: la ONU es sagrada; y Estados Unidos, dicen, no invadió a Venezuela, solo entró a aprehender a Maduro para proteger a sus ciudadanos.
Según su interpretación del Artículo 2, Fracción 4, de la Carta de la ONU, si en la captura de Maduro no intervino el Ejército, sino brigadas de apoyo, la CIA, el FBI y otras agencias, la operación se presenta como parte de la lucha contra el narcotráfico –materia de seguridad pública y cooperación policial– y no como uso del Ejército para invadir a Venezuela.
Incluso, en ese escenario, el Artículo 51 establece que la lucha contra el narcotráfico no autoriza, por sí sola, el uso de la fuerza en territorio extranjero. El derecho internacional solo lo permite cuando existe autodefensa frente a un ataque armado o autorización del Consejo de Seguridad de la ONU (salvo el consentimiento expreso del Estado afectado).
La denominada “operación quirúrgica” careció de fundamento jurídico. No hubo autorización del Consejo de Seguridad ni consentimiento de Venezuela. En el plano interno estadunidense, tampoco se obtuvo una autorización del Congreso; y, aun de haberse concedido, ello no habría convalidado la intervención desde la perspectiva del derecho internacional.
La ONU nace del trauma de la Segunda Guerra Mundial. Su propósito original fue prevenir una nueva conflagración entre potencias, más que responder a procesos contemporáneos como la fragmentación global, la crisis climática, las migraciones masivas o los conflictos asimétricos...
En 1965 hubo una reforma importante (se amplió el Consejo de 11 a 15 miembros), pero el veto no se tocó. La Carta de la ONU dice lo mismo: cinco miembros permanentes –Estados Unidos, Rusia (antes URSS), China, Francia y Reino Unido– tienen el mundo a sus pies y pueden bloquear cualquier decisión.