El último de los más grandes pensadores del siglo XX, Edgar Morin, nació en París el 8 de julio de 1921 y partió de este mundo el pasado viernes 29 de mayo, a la venerable edad de 104 años. Su muerte deja un profundo vacío en la conciencia intelectual de nuestro tiempo y enluta a miles de personas que encontraron en su obra una guía para comprender la complejidad del mundo y la existencia humana.
Junto a su figura se alzan, en la misma altura histórica, otros gigantes del pensamiento del siglo XX, como Martin Heidegger (1889–1976) y Hans-Georg Gadamer (1900–2000). No hubo cercanía personal entre Heidegger y Gadamer con Morin; sin embargo, las reflexiones de esta tríada transformaron la comprensión del mundo y la verdad.
En ese horizonte de comprensión compartido, la obra del filósofo y sociólogo Morin se erige como un testimonio perdurable de lucidez, apertura y compromiso con la inteligencia del mundo, cuyo legado seguirá iluminando la reflexión de las generaciones venideras.
En el ámbito jurídico, durante el siglo XX, Hans Kelsen culminó la construcción de un sistema normativo concebido como cerrado, coherente y jerárquico, cuyas bases se gestaron desde el siglo XIX.
Frente a este paradigma, las propuestas de Morin, Heidegger y Gadamer no constituyen una ruptura directa en el plano jurídico, pero sí una transformación radical del horizonte de comprensión: desde sus perspectivas, no existen sistemas cerrados; todo sistema, incluido el derecho, es abierto, dinámico, interdependiente y, en el caso de Morin, auto-eco-organizado.
Dicho de otra manera, Kelsen ─considerado el jurista más grande del siglo XX─ reduce la complejidad de lo real para lograr cientificidad; en tanto que Morin, Heidegger y Gadamer, debido a que para ellos la reducción de lo real destruye la inteligibilidad de lo real, optan por la apertura.
Por último, en el ámbito jurídico, los herederos del “pensamiento complejo” de Morin —en sintonía con la apertura a la verdad en Heidegger y Gadamer— deben transformar la enseñanza y la práctica del derecho para ampliar la realización de la justicia.