La competencia política y electoral ya llegó de forma anticipada a la capital de Hidalgo. Por todos es sabido que siempre será, de los 84 municipios, la joya de la corona por ser el gobierno alterno al Ejecutivo estatal.
A pesar de que dicha relación municipio-estado se ha ido debilitando desde hace varios años producto de la falta de una agenda y trabajo coordinado entre administraciones, hay que recordar que hasta hace una década la Casa Rule era la fortaleza política de los proyectos sexenales.
De ahí surgieron programas y proyectos como los puentes de Río de las Avenidas, el Tuzobús, la Ciudad del Conocimiento y la Cultura, hoy Distrito de Ciencia, los rescates de áreas verdes y la proyección urbana y demográfica de Pachuca y Mineral de la Reforma.
La última dupla que logró dichos objetivos fue la de Miguel Osorio, gobernador, con Paco Olvera de alcalde; posteriormente se fue perdiendo el toque, hasta que actualmente cada quien navega en sus propias aguas e incluso parece que no interesan los temas en común que se tienen en la capital del estado.
Sin embargo, con la llegada de la 4T, de Morena a Hidalgo, y del gobernador Julio Menchaca, a casi un año de su gobierno, las cosas pintan para que en 2024 se tenga una renovación de ayuntamientos en donde se busque obtener la mayoría para el partido en el poder, pero en especial, ganar por primera vez Pachuca. Para ello se apuesta a todas las estrategias que hicieron de la dupla estado-municipio la fuerza política hidalguense, y hoy vemos mesas de acercamiento en todas las colonias, gestión al por mayor de beneficios sociales, entrega de pensiones del gobierno federal, pero falta la cereza del pastel que es la designación del candidato o candidata. Los perfiles más aventajados para la candidatura son el senador Navor Rojas, el diputado federal Cuauhtémoc Ochoa, los secretarios Miguel Tello y Guillermo Olivares; y por la oposición, Benjamín Rico del PRI, Guillermo Peredo de Movimiento Ciudadano, y faltan los independientes.